QueridaS CositaS

Diario de una mamá que le va contando a su hija, lo que ha ido sintiendo, pensando y experimentando desde que supo de su existencia. Casi tres años después que Beatriz, nace Javier y la familia crece. Las experiencias y las cosas que contar también...

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sábado, 16 de noviembre de 2013

Pero hablemos de vosotros...

Debería dejar de utilizar este blog como autodesahogo y volverme a centrar en hablar de vosotros... Ahora mismo puedo decir que los dos me abrumáis, me sobrepasáis, y ya no por pasar cada minuto detrás de vosotros, limpiando bocas, mocos, cacas o leche derramada, recogiendo mil trastos, peleando para que ordenéis, para vestiros, peinaros, bañaros o para dormir... sino por la etapa que cada uno, en diferentes edades, ambas complicadas, estáis viviendo.

Tú, Beatriz, me sorprendes por lo que cada día voy viendo que te pareces más a mi. Tienes la carita de papá, pero esa cabecita siempre inquieta y esa psicología compleja de mamá... A veces quisiera que no fuera así. Ya no es que me abrume lo rápido que has cogido el tema de la lectura (ya lees cada noche en la cama antes de dormir como hacía yo antaño, y me encanta), cómo te expresas, e incluso lo bien que escribes dentro de lo que cabe a tu edad, que tengas tantísima ansia en aprender, o que te apasione tanto el ballet ("papá, cada uno tiene sus gustos, a algunos les gusta el hip hop, pero yo soy de clásico") Es todo eso que sientes, lo que piensas ya con cinco años, y que sinceramente, a veces no sé cómo afrontar, ni cómo ayudarte a canalizar. A veces quisiera que fueras más "simple". Esa sensibilidad que hace que llores si castigo a tu hermano, esa culpabilidad que a veces te echas en los hombros, esa autoexigencia que te impones, llegando a decir "soy tonta", esos disgustos que coges si algo no te sale, o los demás no se comportan o no reaccionan como tú esperas que hagas. Me asusta, me asusta mucho. Ayer saliste del colegio volviendo a decirme que ninguno de tus compañeros te elegía como "ayudante" (no sé muy bien qué es, pero ya lo has dicho otras veces) Te molesta no ser "popular", no destacar (y esto sí que es heredado de papá), pero lo peor es cómo te duele: "mamá, ¿es que mis compañeros no me quieren?" O cuando no te eligen en cierto equipo para jugar al fútbol, cuando te dicen que no sabes jugar, cuando pierdes, o se rien de ti...lo pasas mal. Necesitas sentir que lo haces todo bien, agradar siempre a los demás, sentirte apreciada... y con tu edad, cuesta que entiendas que no puede ser siempre así. Intento explicarte que no puedes ser "la mejor" en todo, pero tu autoexigencia no te deja entenderlo. Lloras viendo fotos de cuando eras bebé, y hace unos días me dijiste entre lágrimas que no querías crecer, hacerte mayor, que quieres esos mimos de antaño, que ya no eran igual. No creo que ni siquiera recuerdes nada de hace apenas un año, pero me rompes el corazón. Yo sentía lo mismo, me costaba aceptar que tenía que crecer, pero con catorce años, no con cinco y medio (o tal vez sí, pero no lo recuerdo) Intento darte todo el cariño del mundo, mostrarte lo maravilloso que es seguir creciendo, que te quiero con tanta locura o más que cuando eras un bebé. Pero la verdad es que me tienes preocupada.

En cuanto a ti, Javier, destaco ese entusiasmo de tus dos años y medio. Cualquier cosa te hace feliz, y me encanta... Ver un coche de bomberos, un avión en el cielo, encontrar la luna a través de la ventana, o el día que te toca piscina. Ver un libro de Dinosaurios, que te fascinan, o un día tras otro la peli de "Cars" (Ayo Macuín, como tú dices), comentando tus escenas preferidas una y otra vez. La felicidad radiante con la que vas al cole, y disfrutas de todo. Ahora eres tú el que no paras de parlotear, repitiendo todo tantas veces que nos vuelves locos. "Mamá, leche calentita, ¿a qué sí? Leche calentita, ¿a qué sí? No quema, ¿a que no, mamá?" Y si no te contesto sigues y sigues... Cómo imitas mis frases o repites las de tu hermana, que hace tiempo ya no es tata, sino Bea, o incluso "pincesa" o "caíño". Ya te adaptas a jugar con ella, aunque sea a las muñecas o a ver una peli de "pincesas". Como ya dije a mi me encanta que de momento podáis disfrutar de esa "igualdad", ya sea jugando al fútbol, o a papás y mamás. Puedo describirte como un bichito camelador (nos ganas con esas caritas, esa vocecilla y esos mimos que tú sabes cuándo ejercer, y así luego me dicen que te consiento); te considero bastante obediente para tu edad, colaborador (que hasta sabes reciclar, o meter la ropa en la lavadora...), y conformista: no sueles montar rabietas cuando te digo a algo que no, enseguida te distraes con otra cosa. "Jooo", bajas la cabeza, pero lo admites. Solamente hay dos temas que no hemos conseguido superar: lo que cuesta que te vayas a la cama y sobretodo que te duermas, sigues necesitando la música de mamá pata y llamarnos tropocientas veces... y el tema caca. Me avisas... "mamá, me he hecho caca encima, ¿me cambias?" Y que no hay forma, aún no he conseguido ver una en un water...No eres capaz de controlarlo, y aunque sé que es cuestión de tiempo, a veces es agobiante. Sobretodo si me pilla fuera de casa, y la que tengo que liar a veces para cambiarte.

Así que supongo que la psicología abrumadora de una, y el descontrol aún demante del otro... unidos en sintonía, a veces me vuelven loca... ¡Esto de ser mamá es apasionante! Jajaja

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