QueridaS CositaS

Diario de una mamá que le va contando a su hija, lo que ha ido sintiendo, pensando y experimentando desde que supo de su existencia. Casi tres años después que Beatriz, nace Javier y la familia crece. Las experiencias y las cosas que contar también...

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jueves, 5 de septiembre de 2013

¿A quién quieres más?

Después de "las manías de Javier", hoy pensaba hablar del recurrente tema "las ocurrencias de Bea", porque según va creciendo también crecen sus "evidencias lógicas". Lo dejo para el siguiente. También quería comentar, como postdata a la entrada anterior, que en cabezonería y tenacidad también tienen a quien parecerse: Carol nos ha pedido que les llevemos un delantal y gorro de cocinero, al ser posible "de fabricación casera", para hacer de chefs una vez al mes. Que lo lógico, dada mi poca destreza en manualidades, costura y semejantes, sería comprarlo, o pedir a alguien más mañoso que me lo hiciera...sí, de acuerdo. Pero allá va la cabezota número uno, "al menos tengo que intentarlo", que busca y rebusca materiales para realizar la proeza (para mi juro que lo es), que igual que aquella vez logré hacer (más o menos) un disfraz de araña para Halloween, ¿qué es para mi un mero delantal y un gorro? Que yo me apaño como sea, aunque no me quede perfecto. Y ya no es que mi defecto sea mi poca maña, es que además cuando empiezo algo... no puedo dejarlo hasta que acabo. Toda la tarde estuve ayer... y lo que me queda. Hijo mío, si algún día lees ésto: sí, ese delantal realizado cortando una pañalera te lo hizo mamá. El gorro con otro trozo de pañalera con empalmes, más la tela-loneta azul que no pega ni con cola, también. Solamente que sepas... que hice lo que pude con todo el amor del mundo. Los trabajos manuales nunca han sido ni serán lo mío.

Ay, qué me lío, y eso no es lo quería narrar hoy. Bueno, realmente sí, pero ha habido algo que me ha conmocionado de tal manera, que no he podido dejar de pensarlo, y por ende también quiero comentarlo aquí.

Se ha organizado un debate/discursión tremenda en un grupo de mamis en una red social. Una futura madre de segundo hijo, planteaba si era normal preguntarse si podría querer tanto a su nuevo bebé como quiere al mayor. Si bien me parece lógico el pensamiento, yo misma me lo planteé incluso mucho antes de que Javier llegara, http://queridacosita.blogspot.com.es/2009/02/un-hermanito.html, me ha llamado la atención ya no que lo pregunte públicamente, sino que además la primera respuesta de otra mami de dos sea que quiere y querrá más a "su segundo" porque es más cariñoso. Respetando que cada una piense y sienta lo que le dé la gana, me quedé estupefacta. ¿Es eso posible? ¿Es el amor cuantificable? Yo entiendo que se pueda querer de forma distinta, que se tenga más afinidad con uno que con otro, que tiendas más a uno de ellos, por edad, sexo, carácter, o semejanza, pero ¿querer a uno más que a otro? Es como lo de preguntar si quieres más a mamá o a papá... Tener un preferido me duele, me apena por ese/a niño/a que no lo es. Recordé que hace poco mi propia hermana me contó su preferencia (y preferiría que no lo hubiera hecho, porque, qué gran verdad, los hijos duelen) Recordé a la abuela insistiendo siempre en que yo era su preferida entre sus nietos, porque fui la primera y me crié con ella, y cómo la he regañado siempre por no guárdarselo para sí. Pero es que desde fuera, en abuelos, tíos, amigos... puedo entender cierta predilección, pero ¿en una madre? ¿Acaso no son todos sangre de tu sangre, una parte de ti? Yo siento como si el hecho de ser mamá te llevara inevitablemente a multiplicar tu corazón por cada hijo que tengas. Sean como sean, te guste o no lo que hagan o como sean, es como si fuera inevitable quererles por igual. Que no vives igual el primer embarazo que el siguiente, que sientes cosas diferentes, no lo puedo negar. Pero que les quieres desde el momento en que sabes que existen en tu vientre, como algo intrínseco- y nunca mejor dicho- dudo que se pueda evitar. Algunas veces también me han dicho que se me nota preferencia por Javier, y entonces me enfado. Es el pequeño, aún es dependiente de mi, con esa mamitis, esas monerías... Supongo que si ahora me encandila más es por la edad,pero mi princesa es mi niña, mi "primera", eso nadie se lo puede arrebatar, igual que al pequeño nadie le robará el hecho de serlo.Y si fuera "el mediano", ya sería también especial por el hecho de serlo. En fin, que podría seguir, y seguir, pero bueno, lo diferentes que podemos ser las personas no deja de sorprenderme. Intentaré no dar por fehaciente algo porque yo crea que lo es...

De este debate se llegó a otro paralelo en el que se habló de sinceridad. ¿Es lícito decir lo que piensas aunque no siempre sea politícamente correcto? ¿Aunque pueda llegar en cierto modo a ofender, a "herir la sensibilidad"? Con otras amigas fuimos más allá, ¿Es lógico decir algo así públicamente? A mi sinceramente (jeje) me incomoda esa falta de pudor, me da cierta vergüenza ajena. Que alguien confiese algo así en una red social, me deja completamente anonadada, a la vez que entiendo que tiene todo el derecho del mundo. Creo que si pensara que quiero a un hijo más que al otro, me lo guardaría para mi. Entonces, una amiga me recordó precisamente esto, mi blog... ¿Dónde está la línea de esa intimidad? ¿Me falta a mi ese pudor del que alardeo continuamente? Me cuesta explicarlo, pero como he dicho siempre, nunca pienso en los que me puedan leer aquí, perdonadme, porque a la vez, soy muy consciente de ciertos seguidores. Pero empecé este "diario" escribiendo para mi, para mis hijos, y aún así a veces me autocensuro, cuido mis palabras, y efectivamente, no cuento lo que considero es demasiado íntimo. ¿Me puedo considerar una persona sincera?

Demasiadas reflexiones para un solo día...Ahí lo dejo...

1 comentario:

Yaya dijo...

Buenas reflexiones... toda mamá la ha pensado. Personalmente creo que el amor de una madre por sus hijos no tiene comparación con otros sentimientos, el amor de cada hijo es único. El primero te convierte en madre, pasas más tiempo,la llegada del segundo te enseña que se puede querer a otro hijo pero con menos ansiedad, menos miedos. Ese amor se multiplica, el que haya preferencias no equivale a menos amor........