El final… del verano… llegó… (poner voz, tono y cadencia –¿o
decadencia? del Dúo Dinámico; chicos, vosotros no sabréis ni quiénes “eran”) Y
ya, ya lo sé, parece mentira que diga esto a 14 de agosto cuando para la
inmensa mayoría el verano no ha hecho más que empezar. Que sí, que ya sé que
tengo las tardes “libres”, que en Madrid (aunque no haya playa, vaya, vaya –y
tampoco conoceréis la canción-) las posibilidades de ocio son infinitas… Pero
antes tendría que pasar por la depresión post-vacacional (y si no he escrito
antes es por hallarme sumida en esa inapetencia característica de ella, de hecho empecé a escribir esto hace unos 10 días) La primera
semana debía tener las pilas cargadas porque lo llevé bastante bien, pero
según han ido pasando los días… puffff… Muy buenas pilas no deberían ser.
En Benalmádena conocimos algo parecido al “paraíso”. Hace poco
más de un mes de la semana que estuvimos allí, y ya parece un sueño de una vida
pasada. Ya no sólo por lo bien que estuvimos en ese gran descubrimiento que fue
el hotel en todo incluido (a recordar sándwiches y mojitos), con su pequeño
parque acuático en las piscinas, es que aunque tal vez no lo fue, ahora mismo
tengo la sensación de que allí todo “iba bien”: sin berrinches, peleas, en paz…
Aquellos paseos nocturnos con el olor de los espetos y el mar......
En Alicante, siendo el centro de atención de tantos,
el día a día, la lucha… no era tan sencilla. En cualquier momento surgía algún
tira y afloja, ya fuera por la comida, para vestiros, o por pelearos por algo, vamos,
cualquier cabezonería de las vuestras (no sé quién gana a eso) en las que
además, a veces, ni los propios adultos estábamos de acuerdo con el criterio a
seguir Y aún así, sin las prisas
cotidianas de Madrid, todo se ve distinto. Cierta añoranza del piso de antes, de sus vistas, de su cercanía al mar. Alguna breve y muy agradecida
escapada de pareja sin niños de papá y mamá… Playa, piscina, natación, esas
cenas en la terraza, la “feria”, contaros un cuento para dormir tranquilamente (a Bea le encantan historias en las que imaginamos que vuela)... Los días pasan en una especie de “rutina no
rutinaria” sin darte apenas cuenta.
La vuelta a Madrid, dejándote Beatriz una semana más, se me hizo
muy dura, no pude contener las lágrimas al verte además llorar a ti. Que sé que
en nada se te pasó, y de hecho te lo pasaste bomba esos días allí, y yo
encantada. Reconozco que vine a trabajar con fuerza, y que ha sido casi peor
cuando “hemos vuelto” los cuatro a casa, porque me resulta muy difícil no
tenerte realmente en nuestra casa (por mucho que me desesperes con esas
contestaciones pseudo adolescentes), organizarme las tardes para pasarlas con
vosotros, entre alguna de piscina, parque si no aprieta mucho el calor, o ver
una peli de dibus con la tita cuando es imposible estar en la calle…Agosto
eterno (y que me perdonen los que piensen que es el mejor mes del año), que a
la vez se va esfumando sin más. Porque por desgracia ya estoy de nuevo con esa
desgana y tristeza supina, sin ganas de ir a trabajar, cansada a veces de la
rutina con Javier, y perdóname hijo mío, que a la vez te como a besos y te
disfruto cada instante; pero a la vez me siento tan sumamente sola, con un vacío... Y paradójicamente, y volvedme a perdonar, a veces desearía una tarde
para mi, solamente para mi, más sola aún, para “descansar” de esa rutina,
regodearme en esa soledad simplemente tirada en el sofá. Y me duele pensarlo, porque
estos largos veranos de vuestra infancia no volverán. Me autoconsuelo pensando
que en unos años vosotros tampoco los recordaréis. Pero yo sí, y siempre me
arrepentiré de cada minuto no aprovechado, no vivido intensamente, sino vivido
sin más. Y quiero que lo disfrutéis, aunque no sea conmigo... Me estoy metiendo
en un lío filosófico de los míos, así que mejor lo dejo. En resumen, sigo en
esa “crisis-depre” de la que si he salido en algún momento ha sido un mero
espejismo, un lapsus inconsciente, y sigo luchando conmigo misma para despertar de ese letargo y ser feliz haciendo cosas divertidas con vosotros. Pero no siempre es fácil.
Bea, estás guapísima (y además coqueta, que si esto te pega
o no, que si quieres ponerte esta ropa o la otra, que si quieres que te hagamos trenzas...), tan morenaza, con ese
desparpajo de sabelotodo que tienes, empezando a hacer tus pinitos nadando,
poco a poco. Mi pequeña “marujilla” que ya pregunta cuándo empieza el cole, cuántas
semanas te quedan sin estar en casa (aunque luego a veces me sorprendas echándome, y que caza cualquier conversación al vuelo sin que nos demos cuenta.
Javier, mi enano bichillo cabezota, más rubio por el sol, más alto,
mucho menos bebote, que te has soltado a hablar muchísimo en las semanas de
vacaciones, y ya nos cuentas tus propias historias de coches, dinosarius, o
cualquier cosa que te apasione. Quiero empezar a quitarte el pañal, pero como
en todo, tu cabezonería no permite ni sentarte en el water. No sabes tú ni na…Qué gracioso eres, sobretodo cuando repites lo que decimos los demás. "Cachis en los mengues"...
En próximos post intentaré dejar mis “comeduras mentales” a
un lado para hablar más de lo que realmente importa, vosotros.
"Breve" (¡ejem!) adelanto de las mil fotos que tengo de las vacaciones, tengo tantísimas en las que se me cae literalmente la baba, que hasta cuesta elegir.
Y sí, lo sé, llevo un retraso infinito subiendo las fotos a los álbumes, ¡ni
siquiera están aún los cumpleaños de los niños! Propósito de septiembre… (o
antes)


































No hay comentarios:
Publicar un comentario