Unas veinte veces, y no bastaba con volver a encenderla, había que volver a cantar el cumpleaños feliz, porque esperabas al final para soplar. Otra vessss, otra vessss. Fue una larga fiesta que ocupó toda la tarde, con tus caras de sorpresa ante cada regalo que abriste (coches, coches y más coches) Como detalle no soltabas el coche anterior ni para abrir el siguiente. Cantajuegos, carreras por la casa, baile... hubo de todo. Incluyendo risas, que quisieras jugar con tu estupenda tarta Rayo McQueen (gracias, tita) creyendo que era otro juguete más, e insisto: soplar la vela una y otra, y otra vesssss. Seguro que así tu deseo, y los nuestros de que seas feliz, se cumplirán con creces.
Próximamente el álbum completo...











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