1.- Una pre-celebración estupenda con amigos la noche del viernes, compartiendo risas, niños, pizzas, y buñuelos a partes iguales, ummmmm.
2.- Una pre-pre-celebración con una parte de la familia, ¡ya hacía demasiado tiempo de esas comidas en un Ginos!
3.- Un libro dedicado + el regalo (más importante que el libro) de la "espera".
4.- Levantarme "tranquilamente" el sábado y no tener que ir a trabajar -aunque madruguemos igualmente-
5.- Por primera vez en mucho tiempo no pensar que "cualquier cumpleaños pasado fue mejor" y disfrutar de cada instante.
6.- Ver la lluvia caer -como dicen que llovía el día que nací- con la maravillosa vista que ofrece la altura en la que vivimos y sabiendo que no tengo porqué salir de esa casa que ahora es nuestro hogar.
7.- Encaramar a Javier a ver esa misma vista con su espalda contra mi cuando a su manera me lo pide, ver sus gestos de sorpresa como si fuera la primera vez que ve la calle, mientras también a su manera señala: "aguaaaa" "bummm bummmm". Aprovechar la distracción durante minutos para oler su pelo y besarle mil veces esos mofletes mientras sonríe.
8.- La corona de princesa, los gorros de invitados, y el collar y pulsera de plastilina que mi hija me hace con todo el cariño del mundo como regalos.
9. Escuchar tus ocurrencias, Bea, y tu parloteo incesante con una sonrisa (a veces impaciente)
10.- El mamáaaa, mamáaaa de Javier pegado a mis piernas o tendiéndome la mano para que le siga para ir a jugar, el mami mami de Bea, su abrazo, sus mil besitos para felicitarme...que me ponga esa corona que ya estará en mi cabeza casi todo el día.
11.- Las porritas y los churros que sube mi maridito para desayunar y que saben a gloria mojándolos en el café aunque los comamos de pie en la cocina porque todavía no tengamos taburetes.
12.- Empezar a recibir llamadas y mensajes y emocionarme con algunos.
13.- Ponerme unos leggins, estrenar una camiseta larga, y aunque más sencilla que de costumbre y con un estilo que no suelo llevar, verme estupenda.
14.- Quedarme un rato sola en casa mientras mis chicos van a comprar la comida para la celebración. ¡Qué paz!
15.- Pensar en todo lo que tengo con mis treinta y dos, que no nos falta salud, y que con nuestras virtudes y errores tengo una familia más que estupenda.
16.- Verles llegar con sus caritas de frío. Inflar globos, que Bea pite con los matasuegras, y ver cual tremenda es su ilusión por mi cumpleaños como si fuera el suyo.
17.- Ver a Javier intentando imitarla y "danzando" por toda la casa como un "loco bajito".
18.- Que por fin llegaran a casa los "invitados".
19.- Unas costillas barbacoa al horno, patatas "asadas" en el microondas con salsa alioli, un poco de vino, y disfrutarlo como si fuera el mayor manjar.
20.- Unas velas más que improvisadas.
21.- Las mil fotos de nuestra familia de cuatro, con mis dos pequeños cada uno en una pierna, de las que en absolutamente ninguna consigamos salir todos bien.
22.- Los sutiles mimos de mi hermana y esa dedicatoria tan especial a su manera ;)
23.- Una plancha de pelo con la que tengo mucho que practicar (¡cómo puedo ser tan inútil para rizarme las puntas!)
24.- Su complicidad para regalarme esa plancha de pelo porque había quedado con Jaime en que sería él quien me llevaría de compras al más puro estilo Pretty Woman, aunque ni sea él Richard Gere, ni yo Julia Roberts...
25.- Enlazando con el anterior, la sorpresa de mi maridito el domingo por cumplir tal frívolo "deseo" (siempre aciertas) sobretodo tal y como estamos y convencerme de que no era una locura (que definitivamente, lo era)
26.- Ese par de horitas de "padres sin hijos" (¡gracias! yayo y Cris, por ejercer de niñeros una vez más; y ¡gracias Jaime! de nuevo por la idea, tenemos que repetirlo más de vez en cuando), disfrutando de ir de tiendas solos, como antaño, pudiendo los dos cotillear toda la ropa, mirar tranquilamente, elegir... y...
27.-... no tener que pelear para mantener cerrada la cortina de un probador, o lidiar con cualquiera de los dos mientras intento coger algún vestido al vuelo sin ni siquiera poder fijarme en la talla o el color.
28.- Volver a buscaros relajada y feliz, y no por llevar cuatro bolsas, sino simplemente por haber podido "echaros de menos" durante un rato y estar ya deseando veros.
29.- Disfrutar de nuevo con algo tan sencillo como unas fajitas y una coca-cola.
30.- Sentarme en el sofá a ver la tele cuando vosotros por fin os habéis dormido y gozar de otro rato de paz.
31.- Con esa paz irme a dormir y quedarme dormida isofacto, esta vez con Jaime acurrucado en mi y no al revés...
32.- Despertar en un nuevo día del resto de mi vida...



1 comentario:
y compartir esos "ratitos" diarios del resto de tu vida con algunas pesadas y moñas (encubiertas y descubiertas). 32 besos de mi parte (y lo comento hoy porque me apetece... ;-)
Pau
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