Por primera vez os dejamos a los dos el fin de semana para ir a Zamora a la boda de Alberto y Mar. Y lo reconozco, antes de irnos estaba muy nerviosa, pero al final, aunque siempre estáis "de fondo" conseguí desconectar bastante. Me inquietaba sobretodo Javier, ya que tus últimas noches habían sido complicadas, y además con principios de catarro estabas un poco tonto. Hasta en algún momento pensé no ir. Pude usar como excusa el puchero de Bea al despedirnos diciendo, no, no os vayáis. Pero al final cerré la puerta sin contemplaciones, porque al final, con o sin boda hasta nos venía bien a papá y a mi, salir sin vosotros (primera vez desde que somos cuatro), cambiar de aires, quitarnos agobios, responsabilidades, y cansancios al menos por un día. Por un día y una noche ser sólo Nosotros Dos, no papá y mamá. Recuperarnos en más de un sentido. Eso sí: pisar la casa el domingo por la tarde, más el llanto pachuchillo de Javier durante un tiempo que se me hizo eterno, sumado a la tarde gris y lluviosa y romperse "la magia" fue todo uno. Pero fue bonito mientras duró, y vosotros...¡también sois tannnnn bonitos!
Mi pequeño hombrecito, avanzando cada día. Subiendo contento de una mano las escaleras cada mañana a la clase de Gema, despidiéndote de nosotros (diuuu), donde rápidamente estamos notando tus nuevos aprendizajes. Quieres comer solo (¡menudas líamos con el yogurt!), y, alucinante: ¡has dejado el chupete por iniciativa propia! Te lo empezaron a quitar para dormir la siesta en la guarde y ya ni lo quieres para dormir cada noche, aunque en tus desvelos nos cuesta calmarte sin él. Me tienes muy sorprendida, supongo que, porque con tu hermana, nos costó horrores un año más tarde... A tu hermana por cierto, le llamas, le sigues y le imitas en todo lo que puedes. Que hasta has cogido como ella la misma costumbre de llamarnos después de acostarte para pedir agua. Me llamas para darte el enésimo beso de buenas noches. Ya sabes pedir galleta, y llamar al "yayuuuuu". Intentas correr tras Bea, darle la mano por la calle, te enjabonas en el baño y acabáis los dos con espuma hasta en los ojos.
Mi pequeña princesa, "la resabida", como dice papá. Todo lo comentas, todo lo preguntas, hasta lo que no tiene respuesta. Ayer, que cómo se le rompía a alguien el corazón. Hoy me has dicho que la sudadera se llama así porque no se suda, ¿cómo relacionas así las cosas? Susto tremendo que me duró varios días (los que te ha durado el tremendo morado tras la oreja, que hasta de soplillo se te puso de la inflamación en la cabeza, auchhhh) cuando te caíste de la litera por asomarte a ver a tu hermanito. Que sigues tardando siglos en comer en el cole y saliendo cual gitana, con la camiseta negra y el pelo enmarañado.
Como anédota final por hoy lo que me dijiste hace unos días: me descubres en tanga mientras me vestía y me sueltas (literal), "mamá, definitivamente esas bragas te quedan pequeñas. ¡Se te sale todo el culete!"


2 comentarios:
hola! yo ahora mismo también estoy de desconexion con mi luna de miel pero la verdad es que se está bien pero se echa de mnos a los peques que mayores tus niños!y Bea que ocurrencias tiene! :) jajaja besos
jajaja! me ha encantado lo del tanga ;-)
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