QueridaS CositaS

Diario de una mamá que le va contando a su hija, lo que ha ido sintiendo, pensando y experimentando desde que supo de su existencia. Casi tres años después que Beatriz, nace Javier y la familia crece. Las experiencias y las cosas que contar también...

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lunes, 16 de abril de 2012

Sentimientos

De nuevo aquí la melancólica de vuestra mami contadoos cositas... ¿Por dónde empiezo? Vuelvo a recordar esa frase de "cuando seas madre lo entenderás", y pienso en cuánto se queda corta. Son tantísimos sentimientos los que tengo, que no sé ni cómo plasmarlos ni si alguien, por mucho que pudiera sentir como yo, sería incluso capaz de entender... Por eso a veces también ese sentimiento de soledad, aunque sea compartida, porque esos sentimientos son tan íntimos, y tan míos, sólo míos.

Mis pequeños siguen creciendo, y ahora sí que sí nos acercamos a vuestros respectivos cumpleaños. El viernes mi chiquitín cumple un añito. Y estoy feliz, y al vez es todo tan diferente a cuando tu hermana cumplió su primer año... Ni peor ni mejor, sólo diferente, y como estoy tan acostumbrada a vivir muchas veces en la añoranza del recuerdo no puedo evitar la morriña. El sentimentalismo de otros tiempos, de que inevitablemente seguís creciendo, y a la vez tratar de huir de todo eso, vivir cada día y disfrutaros al máximo, sabiendo que cada instante es único e irrepetible, que nada volverá, y que lo de teneros bajo mis alas cual gallina con sus pollitos no será eterno... ¡Sigo sin poder parar el tiempo!

Y precisamente de repente, Javier, ¡me pareces tannnn "mayor"! Vas haciendo gala de tu carácter, enfadándote y protestando cuando no tienes lo que quieres o se te arrebata, poniendo gestos, escuchando y a veces entendiendo, imponiendo lo que te apetece. Eres un trasto de cuidado, que ha descubierto el lanzamiento de objetos, y sabes cómo buscar que te coja, que te achuche, o te dé una mano para ir en la dirección que tú quieres. Y sino, te agachas, protestas, te tiras al suelo y tienes tu manera propia de pataleta. Aunque también, por ejemplo, ya vas calladito en el coche mirando por la ventana tan tranquilo, o sabes que si se te deja en la cuna es hora de dormir, y no suele hacer falta volver a ir. Alguna vez, en un descuido, hemos descubierto tus primeros pasitos, aunque en general sigues teniendo miedo a soltarte del todo, a pesar de que ya te aguantas en equilibrio cada vez por más tiempo sin apoyarte en nada. Te encanta jugar con una pelota, a lanzarla y recogerla continuamente, y ahora también has descubierto el gateo haciendo rodar un coche en la manita (¿instinto?), y me sonrío viéndote pasillo arriba, pasillo abajo. Después de la visita a De Cea (¡lo que se puede echar de menos a un buen pediatra!) ya estamos por fin experimentando con las primeras comidas: tortillita francesa, jamón serrano (¡te encanta!, tonto no eres, no), quesitos, e incluso salchichas. Eres vaguete para comer solito, o un exquisito, porque rozas la comida con los deditos, pero sin llegar a cogerla, prefieres que te lo dé yo. Y sí, eres un bicho, pero a la vez eres un zalamero encantador. Que te encantan los mimos, y últimamente te pasas el día tirando besitos (¡se te da fenomenal!) e incluso dándonoslos en los mofletes con toda la boca abierta. Y yo te como a besos, me aprovecho, por supuesto. Empiezas a decir adiós cuando se te pone el abrigo para salir de la guarde, graciosísimo, y ya sabes decir que tienes un añito, lanzas la mano con el dedito levantado, y hasta casi casi se te entiende cómo dices "¡uno!". Ya estoy dejando demasiadas babas aquí, ¿no? Pues no he terminado... Aunque sabes decir mamá, me llamas algo parecido a Kaká (prefiero escribirlo así), que ya te digo yo que ya me gustaría ganar tanto dinero como el futbolista. Pero a la que más te gusta llamar, y clarísimamente es a la tataaaaa, con tono además de "dónde estás" Y cuando la ves, sales tras ella gateando cual flecha, buscando jugar.

Mi princesa, que aunque no te lo hemos dicho para que no te impacientes, enseguida también cumples tus cuatro añazos. Qué más puedo decir de ti. Si es que eres una rebelde sin causa pero una niña encantadora y cariñosa, en general obediente (que nunca protestas para recoger, por ejemplo, o si a algo que quieres se te dice que no); eres un cielo, adorable con tu hermano (que hasta le llamas príncipe), y me sigue encantando viendoos jugar juntos en el pasillo, lanzandoos una pelota, o hacer de las vuestras en el baño. Grandes momentos de risas y más babas de los papis, cuando te vemos saltando en la cama elástica, y yo sujetando a Javier de las manitas encima de ella se monda de risa y hace aspavientos de seguir "saltando", y tú te ríes con él y no quieres que le baje; o cuando ayer paseamos (lo que este frío primaveral nos dejó), una con la bici, el otro "estrenando" triciclo. Que si antes digo, Beatriz, que tu materia pendiente en el cole es el comedor, desde que hemos vuelto de vacaciones te has comido todo todos los días, y hasta los cuentas: mami, ya van cinco días que me como lo que toque. Que te expresas y te explicas que da gusto oírte, como toda una señorita. "Mami, ¿quieres ver mi espectáculo?" o "todavía no he tomado una decisión", cosas así (lástima que luego se me olviden los vocablos que usas) El otro día mientras estás jugando te oigo repetir anuncios de televisión: "y tus defensas, ¿han desayunado?" Te quedas con todo y de cualquier conversación preguntas con descaro. Que pides mimos cuando tú quieres...

No sé cómo acabar hoy después de intentar contar tantas cosas... Hay mucho más sentimiento, pero he preferirlo dejarlo a un lado, o guardarlo para mi misma. Intentaré dejar las "morriñas" a un lado y seguir disfrutando de lo que tengo hoy que es maravilloso. Porque lo importante es intentar ser feliz cada día; y por eso ¡muy feliz próximo cumpleaños, mis niños!

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