Llegó lo que siempre he dicho que pasaría con el tiempo... la papitis. Si es que las niñas son de los papás, eso está claro y lo tenía asumido casi desde que naciste (o incluso desde que supe que serías niña) Y de repente, Bea, me dejas en segundo plano, y todo y más de lo que antes preferías hacer con mami quieres compartirlo con papá. Cuando llega de trabajar le dices que le has echado mucho de menos, le cuentas más cosas, y casi me mandas callar a mi, o que me vaya... para tener vuestros momentos juntos. A mami le queda encargarse de lo que tienes registrado en tu cabecita como "pura rutina con mamá": despertarte, ayudar a vestirte, peinarte, dejarte en el cole, recogerte, preparar tu ropa, tu almuerzo, pensar qué cenas cada día, y un sinfín de "insignificancias" más... Prefieres a papi para jugar, para el baño, para contaros cosas, para que te explique los mil y un porqués que se te ocurran. Y no me importa esa papitis, al contrario, siempre me ha gustado veros disfrutar juntos, sólo se me hace raro ser el segundo plato siendo "la madre que te parió". Pero casi inconscientemente y desde que supe que Javier era varón también le asumí como "mío". Y al final me alegré de que no fuera otra fémina. La niña es de papá y el niño será de mamá, jejejeje. Y tendremos nuestras batallas de dos contra dos, me mimará y seré la "mujer" de su vida (hasta que encuentre una muchacha de buen corazón, inteligente y guapa, en ese orden, y que sea buena nuera, claro) Aunque también habrá otras alianzas: guerras de chicas contra chicos, y momentos de esos que recurriréis al otro progenitor por pura afiliación de género: Bea me contará que le gusta un chico de clase y Javier jugará al fútbol con papá. Pero me estoy yendo muy lejos... De momento disfrutaré de esa mi rutina contigo, Bea, y de seguir achuchando y mimando a Javier, ahora que todavía se deja sin suplicarle y sin quejas, y para llevarle por el buen camino de la "mamitis", ji ji ji.


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