Y de repente nuestro bebé se hace mayor. Sí, ya sé que es algo gradual, que creces poco a poco, pero últimamente me da la sensación de que lo haces a marchas forzadas. Hace una semana jubilamos por fin el maxi-cosi porque ibas encajadísimo, y para poder cerrarte por la parte de los pies tenías que encoger las piernecitas. Me daba penita ponerte ya en la silla, mirando para delante y sin ver tu carita, pero la verdad es que tú vas encantado descubriendo el mundo, contentísimo y mucho más a gusto en tu saquito. Aunque yo siga echando de menos verte en cada momento. También últimamente intensificas tus grititos para llamar nuestra atención; me encantan tus "oaaaaa" con tono que parece que saludas, y cómo reclamas a tu hermana para jugar y reiros juntos, con manotazos o tirando (de donde pilles, ya sea pelo, camiseta...) De repente también comes fenomenal, abriendo la boca impaciente y sin que se te derrame ni gota del puré o de la papilla de frutas (que el sábado hasta quisiste repetir, alucinante) Y también de sopetón no gateas, pero te arrastras hacia donde quieras, te recorres la cuna, o la cama si te dejamos con tu hermana, y te apañas incluso para pasar de estar bocabajo a sentado. Nos tienes loquitos...
Y tú Bea, aunque sigues teniendo tus momentos "antipáticos" o lloricosos (si estamos con más gente sobretodo) nos tienes locos con tus parloteos y tus mil ocurrencias, siempre consigues hacernos sonreir. Pena que a veces se me olvidan, pero aquí van algunos ejemplos:
- Papi, no oigo la tele, ¿me la "altas"?
- Mami, vivimos muy lejos del cole. No te preocupes, que pronto tendremos una casa nueva más cerca. Mami, si la compramos tiene que pesar. ¿Por qué no mejor movemos la que tenemos empujándola y la ponemos al lado del cole?
- Mami, quiero patinar. No me pongas el casco que me pilla el pelo, pero sí quiero que me pongas las rodilleras y los "codillos"
- El amigo de papi, "Natillas"... (por Matías)
- En el coche: Necesito un ayudante para jugar a los colores. Bueno, Bea, pues que Vaquita (su peluche) sea tu ayudante. Pero papáaaa, Vaquita no habla. ¡Yo necesito un ayudante que hable!
- Después de un diálogo de negociación: papá, estoy fustada (por frustrada)


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