Casi seis meses después de tu llegada, Javier, el viernes nos hemos permitido la primera salida, ineludible por otro lado porque hace incluso más que teníamos las entradas. Aquel concierto de Sergio Dalma que hace más de siete años, cuando papá y mamá no estaban juntos aún nos dejamos pendiente… Y aunque ahora nada es igual y ni siquiera somos los mismos, me estremecía recordando aquellos momentos tan mágicos, las canciones me trasladaron por un ratito a otra época, esa en la que nos enamoramos y nos hablábamos con las miradas, con esas letras… Y en esos momentos me pregunto cómo serían nuestras vidas si vuestro padre y yo nos hubiéramos dejado escapar. Me encanta la vida que tenemos y lo que hemos construido juntos, lo mejor que tenemos, vosotros, pero no puedo evitar a la vez echar de menos de vez en cuando lo que éramos, lo que sentíamos entonces. Como en ese capítulo de “Cómo conocí a vuestra madre” que tanto me hizo pensar el otro día… poder dejar las historias a veces sin acabar para no “estropearlas”, no decepcionarnos porque la realidad no sea lo que habíamos imaginado. Sería maravilloso poder tener dos vidas paralelas, una la que tengo, y otra sintiendo esa magia que no se rompe porque no tiene un final, se idealiza en nuestras mentes y se queda en un bonito recuerdo en el que todo es perfecto, que no se rompe por el día a día. Es complicado de explicar… Pero me gustaría de cuando en cuando volver a esa chica de veintipocos, que se estremecía con una mirada, le daba taquicardia al verle, temblaba por una caricia y que no podía dormir pensando en vuestro papá. Y a la vez no perder la vida que hemos decidido tener. Porque no podría tener otra…
El sábado, como si la noche anterior no hubiera existido o sólo hubiera sido un sueño de otra época, viajamos a Elda a la boda de Raúl y Vero. Reconozco que en algunos momentos pensé que no deberíamos haberos llevado, hubo momentos en los que sentí que no podría disfrutar, que estábamos fuera de lugar en aquella mesa de parejas solteras sin niños, y que volví a desear que, por un rato, sólo un rato, fuéramos otros. Pero enseguida volví a ser yo, mamá, que no sabe vivir sin vosotros, y me llené de orgullo y me alegré de teneros allí; además, Javier no diste nada de guerra, eres tannnn bueno (sólo te sobresaltabas en tu sueño cuando la música subía de intensidad) y Bea al final te lo pasaste fenomenal con el resto de niños (maravillosa la idea de tener una niñera en el convite) Y porque al fin y al cabo, esto es lo que soy, lo que he decidido ser... Mamá.
El sábado, como si la noche anterior no hubiera existido o sólo hubiera sido un sueño de otra época, viajamos a Elda a la boda de Raúl y Vero. Reconozco que en algunos momentos pensé que no deberíamos haberos llevado, hubo momentos en los que sentí que no podría disfrutar, que estábamos fuera de lugar en aquella mesa de parejas solteras sin niños, y que volví a desear que, por un rato, sólo un rato, fuéramos otros. Pero enseguida volví a ser yo, mamá, que no sabe vivir sin vosotros, y me llené de orgullo y me alegré de teneros allí; además, Javier no diste nada de guerra, eres tannnn bueno (sólo te sobresaltabas en tu sueño cuando la música subía de intensidad) y Bea al final te lo pasaste fenomenal con el resto de niños (maravillosa la idea de tener una niñera en el convite) Y porque al fin y al cabo, esto es lo que soy, lo que he decidido ser... Mamá.


1 comentario:
Cuanta razón tienes en todo!!!Muchas veces me sorprendo a mi misma pensando lo mismo q tu y echando d menos esas cosas,imagino q sera inevitable!!!
Se te echa de menos en el foro!!!
Besos
Sonia
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