A veces, cuando me miras embelesado con esos ojazos y tu cara de pillín te pido que no crezcas más, que te quedes así. Ojala pudiera parar el tiempo en estos seis maravillosos meses, para que nunca se fuera ese bebé que aún, aunque más grandote y mucho más inquieto, sigue siendo "achuchable" entre mis brazos, tan gracioso, tan dependiente aún de mamá. Que me sigue mirando como si fuera lo mejor del mundo, que me sonríe, me provoca. Al que puedo besar todo lo que quiera sin que se queje, al que cualquier monería le hace reír. Que es feliz con sólo pasearle en el carrito bajo los árboles. Con Bea sentí lo mismo a esta edad... Aunque algunas noches (pocas, la verdad) aún no duermas de tirón, aunque a veces llores y nos desesperemos al no saber qué quieres, aunque no quieras estar solo mucho rato y dejarte además en ciertos sitios sea un peligro, aunque atenderte a veces no deje tiempo para nada más… A pesar de todo congelaría el tiempo, incluso dejaría también a tu hermana con estos graciosos tres años y medio para seguiros disfrutando así... Y sé que cada época tiene sus momentos irrepetibles, que nos queda mucho por vivir, pero también sé que irremediablemente cada día serás un poquito menos "mi bebé". Gracias, mis pequeños, por hacernos tan felices. Ambos sois lo mejor que nos ha pasado en la vida.


No hay comentarios:
Publicar un comentario