QueridaS CositaS

Diario de una mamá que le va contando a su hija, lo que ha ido sintiendo, pensando y experimentando desde que supo de su existencia. Casi tres años después que Beatriz, nace Javier y la familia crece. Las experiencias y las cosas que contar también...

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jueves, 4 de agosto de 2011

Reflexiones en la piscina

Porque al final el tiempo que pienso que pasa algo más rápido en la piscina da tiempo para pensar (y siento la redundancia). Y mucho. En mi "soledad" observo las familias a mi alrededor. Yo que fui tan contenta y orgullosa con mi neverita y mi tupper de filetes de pollo empanados, y me encuentro mesas puestas que no envidian a ningún restaurante. Manteles, ensaladas, aceite y vinagre, arroz tres delicias, con tomate para los niños, incluso sopas, purés, postre a elegir, sandía o gelatina. Alucino. Pero si yo ya no puedo llevar más trastos, ¿cómo lo hacen? Y pienso en silencio: que no nos miren, que no se fijen en nosotras. Bea, por Dios, deja de llamar la atención, no, que no nos miren. Con nuestros filetes, nuestra bolsa de patatas, sin mantel ni esos platos de colores tan chulos... No, no nos miran, cada uno a lo suyo...

En el césped, mientras tomo el sol+acuno a Javier en su hamaca-o le doy el pecho+vigilo de reojo los chapuzones de Bea (en la piscina pequeña, que a la grande no puede ir sola y me llevo el carro a la zona ensolada aprovechando los ratos que el peque esté frito, para "abandonarlo" a la sombra cerquita e incluso poderme remojar con ella) con el otro ojo me dedico a observar a mi alrededor, y voy ya conociendo algunas familias fijas.

Los de la
supercomidamejorquenrestaurante llevaban cuatro, ¡cuatro! niños. Los dos más pequeños, gemelos con rasgos asiáticos (¿adoptados? ¿acogida de verano?) Pero mis ídolos, que no faltan ningún día son los de las tres mellizas (¿o trillizas?) El niño debe tener unos cinco añitos, y las tres rubitas idénticas no llegan a los tres. Y a ellos se les ve tannn tranquilos, todo el rato tannnn serenos, tan bien organizados. Parecen (¿lo serán realmente o es lo que yo veo?) perfectos. Yo pienso en tres Beas o en tres Javieres y se me ponen los pelos como escarpias. Y la reflexión, que casi me salta las lágrimas es que me dan envidia. No por los cuatro hijos (que un poquito también si yo tuviera esa calma), sino porque de repente me siento un poco más sola, y pequeña, muy pequeña. Tan imperfecta. Que para colmo (¿por qué todo me pasa a mi?) se me ha roto una chancla (tengo unas nuevas, pero olvidé cambiármelas antes de salir de casa) y voy haciendo el ridículo de camino al bar a comprar unos helados. Soy un desastre, qué corte (al final hice un apaño para dejar de parecer idiota arrastrando un pie) Pero a lo que iba: que me avergüenzo de mi "orgullo" por llevar cuatro filetes empanados y un poco de melón en un tupper. De sentirme una jabata por "atreverme" a ir cada día con los dos a la piscina. Me sigo empequeñeciendo pensando en el desorden tan a menudo en casa, en la ropa sin planchar, en lo mal que se me da la cocina, en las mil cosas que siempre pienso que hay que hacer y no hago... En cómo a veces pierdo la paciencia (aunque sigo creyendo que tengo bastante) cuando en mi caso "sólo" lloran dos niños a la vez... En lo lejos que a veces parecemos papi y yo, por distintos criterios, impaciencia, o simplemente cansancio. Que somos un desastre. Perooooo... No dejo que salgan las lágrimas, esta vez no. Me crezco pensando que no lo hago tan mal, que a ver quién acuna al pequeño durante media hora con su llanto (como hace un momento) por un nuevo cólico, sin rendirme, a pesar de la jaqueca que ya tenía saliendo de la piscina, y que se acrecentó de camino bajo el sol y con el chapurreo incesante de Bea. Que estando los dos papis es más fácil "apañarse", y que al final las apariencias engañan, y quién sabe, quizá no son lo perfectos que aparentan fuera, y que tal vez algunos me observan a mi, desenvolviéndome con los dos y piensen que soy maravillosa. Cada uno hace lo que puede, y sí, puedo estar orgullosa... aún con mis mil imperfecciones, errores e inseguridades. Oye, pues parece que poco a poco voy aprendiendo a dar la vuelta a las cosas ¡y ser positiva!

PD.- Hoy he preferido comer en casa... y dejar la piscina para la tarde ;)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Por supuesto q tienes q sentirte orgullosisima de como lo estas haciendo.
Y q mas da lo q lleves para comer y como lo comas,lo importante es lo bien q lo pasa tu hija,lo agustito q esta tu hijo dormidito a la sombra y lo feliz q estas tu de verlos a ellos disfrutar.
Y lo q piensen los demas..........a ti plin.
Si quieres podemos quedar un dia donde a ti te venga bien y pasamos una tarde juntas con los peques!!!!
Animo q tu vales mucho!!!
Sonia

Anónimo dijo...

Menuda mierda, esto no tiene botón de "me gusta!"...
Fdo. la cansina moñas encubierta otra vez.

Anónimo dijo...

yo también pensaría que eres maravillosa!!!
Pau
... (flipes como proliferan las moñas eh?? )