QueridaS CositaS

Diario de una mamá que le va contando a su hija, lo que ha ido sintiendo, pensando y experimentando desde que supo de su existencia. Casi tres años después que Beatriz, nace Javier y la familia crece. Las experiencias y las cosas que contar también...

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miércoles, 6 de abril de 2011

¡Quejica!

Vuestro papi suele decirme que me quejo continuamente. Así que hoy le he dejado a él hacer lo que cuando no llega a casa hasta las 20.30 mínimo tengo que hacer yo. Eso sí, mientras, yo he hecho otras cosas, claro, el caso es no estarme quieta (sigo preparando las cosas para el principito y he planchado un pelín) Y tiene la ventaja de no tener la barrigota. De modo que: él ha conducido hasta casa, y tiene suerte porque él no coge atasco. Y tampoco tiene que hacer malabares para pasarle agua a Bea, abrir una piruleta, darle una galleta o el libro que se ha caído... Que eso lo hago yo, la copiloto. O ir cantando o preguntando qué tal el día, mientras intentas que te dejen hueco en la carretera para incorporarte. Llega a casa, coge mochila y bolso, ayúdala a salir del coche, abre el portal, espera pacientemente a que llame al ascensor, mientras abres el buzón. Por fin en casa (¿por fin?). Abre la mochila y mira el cuaderno de la guarde, lava el babero, prepara la ropa del día siguiente (eso también lo he hecho yo) Él ha lavado los cacharros, aunque como siempre ha dejado los cubiertos sin secar. Se ha tirado al suelo a jugar con Bea. No ha tocado baño, que es una paliza añadida. Pero ha pasado el aspirador, con Bea como siempre en plan tontísimo porque le da miedo. Le ha repetido unas diez veces que era hora de ponerse el pijama. Negociación y jugar un poquito más. Mami mientras la cena (que normalmente toca que espere o hacerla durante el baño) Eso sí, freir cuatro croquetas, nada del otro mundo. Papi le ha puesto dibujos para cenar, so le ha tenido que decir unas cien veces que siguiera cenando. Seguía sin quejarse, pero sí resoplaba cabreado. Al final, a la cama sin haber terminado el yogurt. Y sigue llamándonos, yo ni me inmuto en el sofá. Él trabajando... Pufff, y aún así estoy cansada. Shhhh, ya diría que me quejo mucho. Y viene otro en camino. Hay que hacer equipo, pero más de un día le tocará lidiar con Bea, tanto o más que hoy...

PD.- La desventaja de todo ésto es que así jamás de los jamases le convenceré de tener un tercer hijo. De hecho seguro que mira de reojo mi barriga preguntándose cómo se ha dejado "engañar"...

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