Bea, tú vas marcha atrás. Llevas unos días desobediente, llorica, y en general bastante insoportable. Que si tienes sueño (cada noche se te hace más tarde), que si presientes que pronto todas las atenciones no serán para ti... No sé, no hago más que justificarte, y todo porque necesito a esa niña buena de hace poco, esta mala racha hace mella en las pocas fuerzas que tengo que sacar últimamente, me desquicias, y además, enfadarme continuamente contigo me entristece muchísimo, aunque luego es cierto que también estás mimosa y me das abrazos y besos por doquier. Pero quiero que estés bien, necesito verte bien. Porque estás justo en el punto contrario que tu hermanito, él ya en la cuenta atrás. Sabiendo que ya ha nacido Pablo, al que se le esperaba 15 días antes que a nuestro bebé... me acechan los nervios más aún. Y no es cuestión del parto, sino que tengo la sensación de tener todo preparado con "alfileres", ningún control sobre nada de lo que puede pasar, y como si no tuviera ni tiempo ni los datos para tener todo preparado. Esa incertidumbre y la falta de "planes" me ponen nerviosa. Y ahora no sé si quiero que sea cuanto antes, que pase lo que tenga que pasar con el "ya nos apañaremos", o si es mejor esperarte, pequeño, un poco más... y tener tiempo (¿de qué realmente?) para recibirte.


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