Y me refiero a que no tenemos ningún puente, festivo o semejante que vaya a romper la rutina diaria. Y sí, ya sé que acabamos de pasar navidades, pero precisamente por eso, el fin de semana normal, después de tanta fiesta, puente y vacaciones se me ha hecho muuuy corto. Sin querer nos hemos plantado en mitad de enero, pero ahora el tiempo, sin alicientes hasta prácticamente que nazcas, Gabi, pasará despacito. Empiezo a estar pesada, a tener el estómago lleno y con sensación de explotar con nada, y a desvelarme alguna noche y costarme conciliar el sueño. Además, la congestión nasal no me abandona y a veces me cuesta hasta respirar. Pero basta de quejas (es un lunes de esos tristones, envuelto en niebla) Me río mucho con tus ocurrencias, Bea, como lo de saltar en la cama "plástica" (por elástica) Me enternezco cuando me acaricias la tripa o le das besitos a "hemanito". Y a veces, sólo a veces también -porque últimamente te portas muy bien y obediente, y lo del chupete ha sido mucho más fácil de lo que creíamos- pierdo la paciencia (cansada me cuesta bastante poco) Cuando te pones cabezona, o no quieres dormir siesta y entonces la tarde se arruina, como pasó el sábado, y acabamos todos enfadados. Pero en general estás para comerte a besos, adoro esos momentos de juegos tirados todos en la cama entre risas y cosquillas... Y qué ganas de teneros a los dos juntos.


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