El regreso de los días de vacaciones de Semana Santa se hace duro, cosita. Lunes de nuevo, y de nuevo la cruda realidad de la rutina. Qué tristeza. No hemos hecho nada en especial, descansar, disfrutar de nuestra casa, y el viernes estuvimos con tu abuelita, tu tita y tus bisabuelos en el chalet. Y el sábado la visita de paso de dos amigos de Alicante. Poco más; pero el regreso al trabajo, a sentirme "sola" de nuevo, vuelve a hacerse cuesta arriba; qué tonta soy, si me paro a recrearme en ello se me saltan hasta las lágrimas. Ayer, como signo inequívoco de que el descanso y la paz terminaban empezó a dolorme la cabeza, un dolor que me ha acompañado en una noche de desvelos y que hoy todavía me acompaña. Pero bueno, como dice tu papi, ya es casi viernes otra vez. Y el tiempo, aunque lento, sigue pasando; ya queda menos para tenerte aquí con nosotros.


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