No olvidaré su nombre: Nieves. Tal vez su charla como psicóloga en el curso de preparación al parto no haya sido la que más información haya aportado, pero sin duda de momento ha sido la más enriquecedora. Nadie había conseguido hasta ahora hablar de las cosas más negativas de un parto, por poner un ejemplo de la posible depresión, con tanto cariño y con tanto sentido del humor; de informarnos de lo complicados que son los dos primeros meses con una criatura a la que realmente "no conoces" pero haciendo que todo parezca sencillo, provocando continuamente nuestra sonrisa. También nos encantó su manera de dirigirse a los papás, algo que tampoco nadie había hecho hasta ahora. No nos hubiera importado seguir escuchándola durante horas... ¡Gracias, Nieves!
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Pero precisamente las charlas de ayer han conseguido que haya pasado la noche soñando contigo, Beatriz. Bueno, no exactamente contigo, porque mi sueño ha sido una especie de película cómica en la que se mezclaba el "exceso de información" de forma surrealista: en mi sueño se me juntaba una toma de pecho con otra, la casa estaba hecha un desastre, no tenía tiempo ni de comer, tú no querías dormir en tu cuna, tu papi nunca estaba, y yo totalmente desquiciada... Y aún así, cosita, no puedo decir que haya sido una pesadilla, al contrario: creo que mi sueño ha sido la asunción de toda esa charla de ayer en la que Nieves nos aconsejó precisamente que nos hiciéramos a la idea de que tener un hijo es precioso, pero también duro al principio, y que había que verlo todo, incluso los posibles días "depres" o de caos como algo natural y reconocido.
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Nada más despertar, y con el sueño todavía a flor de piel, me he abrazado a tu papi y se lo he contado brevemente. Su frase me ha terminado de reconfortar: "todo saldrá bien"
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Y lo mejor es que no tengo ninguna duda.


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