Y sigue volando el tiempo... Se me quedó un post a medias, sin publicar, con el título "¡Por fin!" hablando de que tras un laaaargo trimestre, eterno diría yo, (y sí, es paradójico cuando hace una línea hablaba de lo deprisa que pasa el tiempo) por fin teníamos nuestra merecida desconexión de Semana Santa. Y ya estamos de vuelta.
Y aunque el regreso se me hace muuuuy duro, que hasta llevo dos días para redactar este post, ayer de nuevo en colapso/agobio/depre total, y que hasta vosotros acusasteis, este parón, relaxing on the beach incluido, ha sido estupendo, me ha venido mejor que bien. Creo que igual que no podría vivir sin chocolate, no puedo estar lejos del aliento y paz que me da el mar demasiado tiempo... Pero bueno, al grano, vosotros.
Vosotros habéis disfrutado más si cabe. Supongo que también veros así, libres, sin horarios, rebozandoos felices en la arena, haciendo castillos, agujeros o lo que se os antojara, incluso chapoteando en el agua todavía helada (hay que estar loco, cortaba hasta la respiración) en estas fechas tempranas, o disfrutando del parque, de la feria la última tarde...es lo que en parte me llena a mi. Los enfados, berrinches, peleas...se ven diferentes. Y cada anécdota u ocurrencia también.
Mi niña la resabida, con su corte de flequillo "a la vasca". Con esas contestaciones que descolocan, para bien o para mal. Tan risueña, sensible, cariñosa y charlatana. Sacando buenas notas, y con facilidad para la lectura, hoy que celebramos el día del libro. Que disfruta del ballet y del hip hop, autoexigiéndose siempre más. Que sigue prefiriendo escribir que jugar con muñecas (¿a quién habrá salido en esto?) Con esa curiosidad y ganas de aprender. Y porque no sean todo babas, con esa cabezonería y susceptibilidad innatas, que hacen que llores o te enrabietes con facilidad, y esa cierta soberbia que tienes a veces. Todo se compensa porque tienes un magnetismo especial que hace que se te adore, no es porque sea tu madre, es que desprendes algo especial, encandilas con tu sonrisa, tu energía y esos abrazos...
Y mi pequeño, que entretanto (y me gustaría que tuviera como merece un post aparte, pero ya no tiene arreglo) ha cumplido tres años. Y me da vértigo. Y mucha pena. Justo ahora tengo que pedirle plaza en el cole, me parece mentira. Es que ya son tres años... Y aunque para mi será siempre "el pequeño", y aunque (y las comparaciones son odiosas) en muchos aspectos es más "bebote" de lo que fue Beatriz a su edad... se hace mayor sin poderlo evitar. Se le nota sobretodo en cómo se expresa, en esa labia de geta que tiene y que nos hace sonreír (mamá, ¿me lo "pongas"? Y al ponerle el calzoncillo: cuidado, mami, que se ha quedado para arriba mi colita) Y aunque estos días está insoportable, por excusarle será por los cambios en las rutinas, o vete a saber, igual es una "crisis de los tres años", especialmente cabezota, que lo es de nacimiento, protestón, desobediente, e incluso agresivo... A pesar de qué sigue sin controlar la caca y a veces incluso se hace pis encima, y para colmo se lo toma a guasa, como si se riera de nosotros. A pesar de que noche sí, noche no, se sigue metiendo de madrugada en nuestra cama hasta dejarnos sin espacio (y sigo confesando que me encanta)... A pesar de todo, cuando quiere, mi "pequeño" es un encanto, mimoso y achuchable. A ratos me lo comería... Y a ratos le mataría. Así es Javier. Un cabroncete (con perdón) guapísimo y adorable (a ratos) Que ve "Rayos Macqueen" y "Mates" por todas partes, fascinado como siempre por excavadoras, grúas (alías grubas), tractores o semejantes. Que copia mis frases y sobretodo las de Bea. Que nos sorprende con cosas que desconocíamos que supiera: "Javier, va a ser tu cumpleaños, ¿soplarás las velas de la tarta?" -" Sí, y pediré un deseo, ¿vale?"
Felicidades, mi "pequeño mayor". Te queremos.
Y ahora... A por el cumple de mi princesa mayor, ¡seis añazos! Justo hace un par de noches pensé una tontería: si por algún tipo de movimiento astral, o casualidad numérica podría parar el tiempo.... Y me explico. Javier ha cumplido 3 años. Yo tengo el mismo número dos veces, 33 (y mira que confesar mi edad públicamente....). Beatriz está a punto de cumplir 6, y al papi este verano le caerá la unión de ambos peques, 36. Casualidad tonta que creo que no volverá a repetirse (y si lo hace lo siento, lo mío nunca fueron las mates), que me hizo pensar ojalá fuera eterna. Nosotros no seguir envejeciendo, y a vosotros reteneros así, en estas edades mágicas. Agotadoras pero fascinantes. ¡No crezcáis más! Y sí, lo sé, soy bobísima...
Por cierto, me gustaría haber puesto fotos en este post, y subir todas las que tengo pendientes... Pero desde que cambié el portátil por el Ipad todavía estamos en proceso de ver cómo hacerlo... Espero que sea pronto.


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