Después de una semana complicada, ayer la rematamos con una pérdida. No, no hemos perdido a ningún familiar ni amigo; hemos perdido muchísimas de las fotos de los últimos años y con ellas una parte de nuestras vidas. Pero curiosamente, mientras me dolía el alma viendo a vuestro padre desesperado al borde de las lágrimas, yo estaba extrañamente tranquila, consolándole yo a él y no al revés. Tal vez haber tenido una semana difícil, llena de incertidumbres, con mi cabeza dándole vueltas a mil y una cosas, hace que la pérdida me parezca una nimiedad. O tal vez, y me gustaría quedarme con esta posibilidad más poética, y como le dije a vuestro papá: no pasa nada, qué más da, son sólo fotos. El recuerdo más bonito está en nosotros, en haber vivido todos esos momentos, en haberlos disfrutado. Qué más da no tenerlos plasmados en imágenes estáticas si los llevamos dentro, en nuestro congelador particular de recuerdos, donde además hay banda sonora de risas, aromas, canciones, cosquillas y besos.
Por otro lado, nunca he agradecido más tener este espacio, y haberlo más o menos mantenido. "Sin querer", y mira que muchas veces me he planteado si debía tener tantas fotos personales colgadas en internet, desde aquí y con los enlaces a los álbumes, tenemos una maravillosa selección de esos "recuerdos estáticos". Solamente puedo lamentar mi retraso por no haber subido aún las fotos de las últimas Navidades, de esas sí hemos ¿perdido? casi completamente todo...
Y agradezco también el gran momentazo (no fotografiado) que esta "desgracia" nos brindó anoche, antes de acostaros. Tiré de este blog para comprobar y aliviar a vuestro padre de que todos esos R.E. (insisto, Recuerdos Estáticos) están aquí; y sentados los cuatro en el sofá fuimos repasando pincelas de nuestra vida. Bea de bebé, su primer cumpleaños, el nacimiento de Javier, Beatriz con Javier en brazos... Y fue enriquecedor, sobretodo para mi pequeña, que emocionada y a través de las fotos, asistía a una creación de sus recuerdos, porque cuando eres pequeño tu memoria no llega tan lejos.
Así que ahora, lejos de lamentarnos, sólo nos queda seguir viviendo, seguir alimentando ese congelador de recuerdos, fotografiado o no, dentro de nosotros.


1 comentario:
Blanca ¿cómo vas? ¿Todo bien?
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