No es la primera vez que vuestro padre hace ese comentario. Creo que no entiende cómo a veces puedo soportar tanto, sin perder los nervios y daros un grito o algo peor... En mañanas como hoy, en las que desde el minuto uno de despertaros han sido todo protestas, lloros para vestirse Javier, pataletas, etc... no he podido evitar darle las gracias por decirme que bendita paciencia tengo. Porque a primeras me lo tomo como un halago, una palmadita en la espalda y un aliciente para seguir tirando del carro, y siendo redundante con el tema a lo "Manolo Escobar", seguir aguantando carros y carretas... Pero después... y como mi cabeza no puede dejar de dar vueltas, y sacudida por cierto comentario cuando por fin bajábamos en el ascensor, me he preguntado: "¿es realmente un cumplido? O al contrario, ¿se trata de una crítica de que soy demasiado blanda, y que consiento demasiado, sobretodo al "niño bonito"? ¿Debería tener menos paciencia, a lo Jaime (y que no se ofenda papá, pero él sabe que no la tiene) y ser más dura desde ese minuto uno?"
Esta es mi reflexión de hoy... sin significar que no lo haya pensado más veces...
Porque siempre he querido pensar que formamos un buen tándem de "poli bueno, poli malo" (juro que antes de teneros, y por aquí debe estar escrito, tenía clarísimo que dichos papeles serían al contrario) Pero la duda me ha asaltado más veces (en esto de ser padres son todo dudas), e incluso surgió en una interesante conversación este pasado verano en Alicante donde estaban incluidos los yayos: si no sería conveniente cambiar en ocasiones esos roles, o inclinar la balanza sin más cada uno un poco hacia la otra tendencia. Si era justo que el malo siempre fuera el malo. Yo siempre replico que esos papeles los asumimos sin querer cuando estamos los dos, papá y mamá... pero obviamente no me han visto cuando estoy sola con vosotros cada tarde, ¿verdad pequeños? Entonces me pongo el traje de gala del poli "malo", y os llevo a raya. Y entonces ni santa... ni tanta paciencia... Siempre con cariño, eso sí, porque al final creo que precisamente en esto no se trata de tener siempre la misma postura, el mismo trato, sino, precisamente, de equilibrar esa balanza dandoos una de cal, y otra de arena... pero con todo el amor del mundo, que al final, vosotros que sois muy listos detectáis.En conclusión: tendré mucha paciencia, o seré muy blanda, o muy exigente cuando me pongo el uniforme de poli... pero en definitiva, creo que no lo estoy haciendo tan mal.
PD.- Sí, sí, llevo tres días seguidos escribiendo. Espero poder seguir siendo tan asidua.



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