¡Bye, bye, agosto!
Cualquiera me daría de collejas si digo que agosto se me ha
hecho eterno, que estoy deseando volver a la rutina (para renegar de ella en
pocos días, lo sé, el caso es no estar contento) Hoy todavía no noto el cambio
si no fuera por el jaleo de nuevo en la oficina, el regreso de los jefes, y el
pelín más de tráfico. El lunes que viene, con la vuelta al cole, entonces sí,
podremos decir que empieza el curso de verdad.
Estas semanas, Bea, has disfrutado mucho, tanto que a veces
he dudado que nos eches de menos, jejeje, que algunas tardes doy fe, que hasta
me dolía que nos dijeras a tu hermano y a mi que nos marcháramos a casa ya. O
algún domingo que desde por la mañana has estado insistiendo en que te lleváramos.
Con tu tita en exclusiva para tu atención, que además comenzó a trabajar en una
ludoteca donde has pasado encantada todas las mañanas con ella (y qué bien te
ha venido también volver a estar con otros niños), tardes en casa pintándoos
las uñas, probando peinados, maquillaje, y sobretodo viendo muchas muchas películas
de Disney (también soy consciente que quien se las ha vuelto a ver de pe a pa
ha sido la tía, que en ti sigue siendo raro que aguantes hora y media mirando
la pantalla)
Javier, adaptado hace semanas a la que a partir de hoy será
oficialmente tu nueva “profe”, Carol. Da gusto ver cómo de repente ya no es
que te quedaras encantado en la guarde con ella, abrazado cual osito mimosín,
sino que ya de camino en el coche vas feliz. Carol, ya voyyyy. Y hasta juegas
a ir a la puerta de cristal a despedirnos hasta que nos pierdes de vista. Así
da gusto dejarte. Empiezas a ser otro pequeño charlatán (aunque se te ha pegado
el jopeeee, y lo repites hasta la saciedad), y no abandonas esa mamitis que ya
hasta adviertes: papá, me voy a la cama con mamá. No, con mamá. Y yo armadita
de paciencia, que ya tocará algún día que reniegues de mi también… Te haces
mayor… menos para ir al water, que parece que te fuera a tragar, nada, ni
sentarte quieres. Y que conste que controlar controlas, que avisas “que ya
viene el pis!”
Reconozco que las tardes entresemana me cuesta pensar qué
hacer con vosotros, que entre el calor y la pereza termino quedándome viendo
dibujos con vosotros hasta que Javier y yo te dejamos, Bea. En cambio me rompo
la cabeza para buscar qué hacer los fines de semana, porque en casa, aunque
empezáis a jugar juntos, son más los ratos de lloros y peleas, que los de paz, y
a mi no me cunde, jeje. El sábado, en la “granja móvil”, aunque fue corto,
disfrutasteis un montón. Y ayer, nos diste una sorpresa mayúscula Bea, al
conseguir llevar sola la bici sin ruedines, mientras tu hermano, encantado, te
perseguía a duras penas en su moto. Son
pequeños y sencillos momentos familiares que me hacen feliz, sobretodo después de "una tarde de viernes de chicas" que viene más que bien para coger impulso... ¡a por un nuevo curso!



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