¿Por qué Diciembre dura menos que el resto de los meses del año? Miro el calendario y compruebo que tiene 31 días, como siempre, pero es que es empezar... y correr cual el aire gélido que acecha ya avisándonos de que se aproxima el invierno. Que sí, que sé que sólo estamos a día 10, pero ya llevo tiempo pensando que me faltan días. Es que no me cunde nada este mes. Este año además el dichoso mesecito ha empezado con el nuevo lugar de trabajo, que parece que sea otra empresa, porque no me hago, no termino de adaptarme y dejar de echar de menos mi oficina anterior. Que hasta echo de menos el trasiego de entrar contigo en el cole, Bea, que ahora le toca a papá; una, que es muy de rutinas. O una moñas, asumido lo tengo...
Pero
es que en Diciembre, y antes de Navidad, hay tanto por hacer, por
comprar, por preparar... que hasta me he tenido que hacer una lista. Y
no es broma. Para que no se me pase nada de nada. Al menos lo
"tradicional"-y lo más económico, todo hay que decirlo- ya está hecho:
ir al centro de Madrid (Plaza Mayor y montaros en el Tiovivo,
Cortilandia; pasar bajo el árbol de Sol...) con sus correspondientes
fotos, y montar nuestro árbol y el Belén (y no hablo de la casa de locos
que parece a veces), con sus también correspondientes fotos. Por
cierto, Javier: debes tener muy en cuenta lo que se le ha ocurrido decir
al Papa: eso de que el verdadero Belén no debe tener buey y mula,
porque ante cualquier descuido agarras a cada uno de los pobres
animalitos en una mano y si te mosqueas los lanzas contra el suelo con
fuerza, que ya les falta una pata a cada uno. No sé yo si aguantarán tal
"belén" al final. El árbol por suerte sigue "vivo", aunque cada vez
tiene menos adornos en las ramas de abajo. Pero bueno, a lo que iba.
Lotería, también llevamos la que podemos, siempre tengo la misma ilusión
de que nos toque algo, bien nos vendría. Tengo hasta los décimos de las
fechas de nacimiento de los dos.
La
carta a Papá Noel está trayendo su aquel, Bea. Miras el catálogo sin
excesivo entusiasmo, y lo quieres todo y nada especialmente a la vez, se
lo pones un poco complicado al hombre... Veremos qué puede hacer... Y
en parte me encanta ver que materialista, poco. A veces pareces
caprichosa, pero al final eres más feliz disfrazándote tú también de
Árbol (lo que nos piden en los coles por estas fechas, incluyendo los
desorbitados precios de las fotos que os han hecho a los dos -y que al
final me apena no comprar- merece un aparte), poniendo el árbol de
verdad (¿o el de mentira?), que menuda lata diste hasta que lo sacamos,
viendo tus ojitos más brillantes que las propias luces del susodicho llenos de ilusión,
con tu gorrito de mamá noela, como tú dices.
Y
nada, que entre tanto trasiego enmedio de nuestras rutinas, sin darnos
cuenta en dos semanas nos hemos plantado en Navidad. Es curioso, porque
tengo las mismas pocas ganas que otras veces, y a la vez deseo que
lleguen para pasar unos días de vacaciones con vosotros, y veros
disfrutar más aún, eso sí que me apetece. Por lo que son las
celebraciones, los cinismos y las morriñas... pueden pasar si quieren
tan rápido como lo que llevamos de mes. ¡Feliz Pre-Navidad!















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