Ayer, al salir de trabajar, en vez de ir como siempre a comer a casa del yayo (o de la tita, como dices tú, Bea) comí por ahí y al final, aunque no era lo planeado inicialmente, me fui de rebajas toda la tarde. Fue papi el que recogió a Javier en la guardería y estuvo un rato contigo, para luego reencontrarse conmigo e irnos a casa. La conclusión de ésto fue, que por primera vez en mucho tiempo, no te vi en todo un día completo: desde el día anterior por la tarde y hasta hoy al mediodía. Y si bien es cierto que tuve que esforzarme en intentar no pensar la pena que me daba no verte, la carita que pondrías al comprobar que mami no iba... lo pasé fenomenal de "soltera y sin hijos" y me dí cuenta de lo mucho que necesito un desahogo así de vez en cuando, disfrutándolo a tope. Aunque le dijiste a papá "¡pues muy mal!" ante su respuesta "mami hoy está de compras" cuando preguntaste, asomándote por detrás de él ¿y mami?, y sabiendo que realmente estás pasándolo bien, y no me echas demasiado de menos... no puedo evitar sentir cierta culpabilidad, pero como bien dice el título, al final es una culpabilidad necesaria de cuando en cuando. Deseando que sea la hora de verte hoy, de disfrutar de la tarde, con o sin cabalgata; y, hoy sí, llegar juntos a casa los cuatro por fin. ¡Vienen los Reyes!


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