QueridaS CositaS

Diario de una mamá que le va contando a su hija, lo que ha ido sintiendo, pensando y experimentando desde que supo de su existencia. Casi tres años después que Beatriz, nace Javier y la familia crece. Las experiencias y las cosas que contar también...

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viernes, 20 de enero de 2012

Congelando momentos...

En cuanto estoy tanto tiempo sin escribir siento que se me acumulan las cosas que contar, los sentimientos de tantos momentos, y pienso que seguro me dejaré algo sin plasmar. Ahora que tengo más trabajo en la oficina no me queda otra que tener ésto un poquito abandonado, y me apunto las cosas más significativas en un post-it, jiji, para que no se me olvide después escribirlo aquí. Porque últimamente me ha dado por pensar la importancia real de este blog; yo misma no tengo recuerdos reales de cuando tenía 3 años (sólo lo que te cuentan los mayores), ni mucho menos de cuando era un bebé, y la verdad es que da una pena muy grande pensar que olvidaréis todo lo que estáis viviendo ahora mismo, tantas risas, momentos, besos y mimos...que tendré que contaros lo que yo misma recuerde para crear una imagen en vuestras cabecitas. ¡Qué pena que nuestro disco duro se llene tanto que se vayan eliminando recuerdos sin querer! Este blog por tanto es mi particular congelador de momentos, incluso tal vez algún día lo leamos juntos...

Hace ya días una compañera de trabajo dijo "sientes más inclinación por el niño, ¿no?" Me sorprendió y me dolió a partes iguales. Tal vez me vuelque más en el pequeño, pero simplemente por eso, por ser el chiquitín y demandar todavía mucha más atención, mientras que Bea es más independiente. ¿Si siento debilidad por mi muchachito? Eso es tan horrible como preguntarle a un niño si quiere más a papá o a mamá... Mi pequeño es mi pequeño, tan esperado y deseado, y mi niña siempre será mi princesa, mi primera hija... Son cariños y atenciones (sobretodo ahora que uno aún es un bebé) distintos, pero para nada comparables ni en otro nivel. Lo peor fue cuando vuestro propio papá confirmó que parecía así... Si estáis leyendo ésto, os quiero, ¡os quiero a los dos! Y siempre será así, no lo olvidéis.

Tampoco ayuda que además, definitivamente Javier, tienes mamitis. Si me ves me sigues por toda la casa protestando y reclamando brazos, si me paro pareces un perrito de rodillas contra mis piernas, moviendo tus bracitos insistentemente, jejeje. Si estás en brazos de alguien, y me acerco, también extiendes los brazos hacia mi (y me encanta, para qué negarlo) Te quitas siempre un zapato (los primeros zapatos con suela que tuvo Bea, heredados) Gateas ya a la velocidad de un rayo. De hecho, como ya no aguantas ni en un parque ni en hamaca, aunque sigues siendo de Eva, pasas más tiempo en clase de Mamen haciendo de las tuyas por el suelo, y buscando cualquier sitio para ponerte de pie, ya incluso te sueltas de una mano con chulería. Siempre tan feliz. Vas parloteando más. Mamamama, papapapapapa y otras palabras que no entendemos. Y tu último descubrimiento es dar palmitas, así que en cuanto puedes te pones a aplaudir. Graciosísimo con tus ocho kilos y medio y tus 73 cms, que no hago más que comprarte ropa, enseguida todo se te queda pequeño, hijo.

Nueve meses hoy ya, qué nostalgia, ¡cómo pasa el tiempo, mi niño!, felicidades, dejas de ser bebé paulatinamente y me dan escalofríos cuando pienso que cuando me quiera dar cuenta estarás cumpliendo un año... Pero que nadie diga que no te disfruto todo lo que puedo.

Y mi niña "mayor", camino de esos 4 añitos... Pues bueno, tenemos nuestros momentos, mejores y peores en el comportamiento. Hay días estupendos en los que te portas como tú dices "genial" y todo va sobre ruedas, y días "tontos" (no, mamá, no tengo el día tonto) en el que lloriqueas, protestas, y al final agotas nuestras paciencias. En el colegio igual, o eres todo un ejemplo en clase, o te castigan porque no pares de reir, o la lías completamente, como el viernes pasado en la siesta que te pusiste a dar saltos sobre las camas, contestando mal y solviantando además a varios compañeros... No nos lo creíamos cuando nos lo contó Susana. Y cuando eres encantadora lo eres de verdad. Dando besos, abrazos, jugando con tu hermano y cuidando de él, ayudando en casa, obedeciendo y sonriendo por doquier. Así que ahí vamos, poquito a poquito. Lo mejor es lo mucho que nos reímos contigo cuando parloteas, inventas y charlas absolutamente de todo. La última es ponerte a cantar el hit del momento: "delisia, delisia, asi vosé me mataaaa, ay seu te pego..."

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