Tu amigo Lord Rainy pasó de hacernos un favor viniendo ayer, al abuso exagerado...
Antes, al hecho de que justo lloviera con fuerza en las horas más inoportunas (entrada y salida del cole o de la oficina) yo lo llamaba la ley de Murphy. Ayer, a las 16:50, hora en la que esperamos los padres para entrar a la clase a recogeros, Lord y Murphy se pusieron de acuerdo para que no lloviera, diluviara. Se hizo de noche de repente y apareció “Mr. Storm”, con sus truenos atronadores, que, como todos los ruidos (batidora, aspirador, secador…) no te hace tanta gracia como tu nombrado amigo Rainy. Pasaste de ir tan contenta bajo tu paraguas, a sujetarlo con dos manos, sobresaltada y lloriqueando en cada trueno; de nada te servía que te dijera que no pasaba nada, que ese ruido lo hacen las nubes al chocarse… Imposible ir a recoger a tu hermanito a pie, así que esperamos que papá se escapara de la oficina y del atascazo que se montó. Por suerte Lord (¿y Murphy?) hoy nos dan una tregua en seco. Y ojala nos la sigan dando en el puente que tenemos ahora para poder hacer cositas entretenidas en Madrid, ya que Lord Rainy ha viajado ahora hacia Levante y nos ha quitado la idea de ir a Alicante…


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