Desde la cama oía a papi cómo te hablaba cuando, una mañana más con la hora pegada, ha ido a despertarte, exigiendo que te levantaras rápidamente y si te venía a bien te vistieras. Y se me saltaban las lágrimas. Cuando él se ha metido a la ducha te oía, mami, mami... Así que he "abandonado" a Javier e ido a ayudarte y darte mimos, todo en cinco minutos, no sin intentar dialogar contigo de porqué te habías echo pis una vez más. Sí, entiendo a papá, y si yo tuviera que salir a toda prisa, teniendo que parar a echar gasolina, conducir en el tráfico denso mientras tú pides galletas desde atrás, a llevar los papeles de la matrícula, dejarte en la guarde y encaminarse a un nuevo día duro de trabajo, y antes de todo eso encontrarte mojada de nuevo en la cama, supongo que te hubiera tratado igual de mal o peor. Pero a mi en esos momentos se me parte el corazón, y cuando os vais se me queda una desazón. Y sé que debería ser tal vez más dura contigo, pero en esos momentos no me sale. Como no le sale a papi tener paciencia a esas horas de la mañana... Al iros, tú ya a regañadientes, sin tiempo casi ni a despertarte y papá aún con sus prisas exigentes, se me caían las lágrimas otra vez. Soy una moñas. O tengo las hormonas revolucionadas. O simplemente te echo de menos en esa rutina que ahora ya no es la mía. Espero que tengáis un buen día, mis "niños mayores"...


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