Pues parece que estás mejor. Sólo parece. Desde luego no son las llantinas de antes, y además tienes días y noches buenos. El camino a Alicante durmiendo de principio a final, alguna noche sin un sólo llanto, paseos eternos dormido en tu carrito. En cambio la mañana que conociste la playa, revolucionado. Y otras noches quejicoso. Alguna toma de madrugada con el lloro de hora y media o dos horas. Pero en general vas mejor. Te sigue costando horrores relajarte y dormirte, eso sí. Pero también vamos conociendo a otro Javier, contento, provocador, que regala sonrisas y gorgoritos, que mira agradecido con los ojos como platos cuando nos acercamos a verte y se te dicen cositas. Te encanta. Y nosotros y sobretodo tus abuelitos encantados. Estás para comerte, mi bolita.
Y tú, Bea... Es complicado resumir todo lo que has vivido, y nosotros contigo, tus ocurrencias, tus frases, todo lo que has jugado: Parques (con chichón gracias a la "atila del parque" incluído), paseos, correteos, feria, juegos, tenis... ¡y playa! No hacía tiempo para bañarse pero tú te lanzaste casi de cabeza al agua. Y a jugar en la arena, encantada, feliz. Ayer también te metiste en la piscina, con lo fría que está aún el agua y el viento que corría. Disfrutando de los yayos, y ellos de vosotros, que al final es lo importante.
De regreso a nuestra rutina... Hoy se me hace raro estar sola en casa con Javier. Os echo de menos... Además, después del sol apacible de Alicante, aquí nos encontramos lluvia, nubes, fresquito. Pero que nos quiten lo bailaó, como se suele decir
De regreso a nuestra rutina... Hoy se me hace raro estar sola en casa con Javier. Os echo de menos... Además, después del sol apacible de Alicante, aquí nos encontramos lluvia, nubes, fresquito. Pero que nos quiten lo bailaó, como se suele decir


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