Y no, ahora no hablo de cólicos, sino de las famosas crisis de crecimiento. Tal vez, y sólo tal vez porque yo ya como Sócrates, sólo sé que no sé nada... estás en una de ellas. Noche de ayer horribilis y el día aún peor. Sólo quieres comer, y como sigues teniendo gases, el resto del tiempo te lo pasas lloriqueando, que me matas de pena. Y sí, tal vez hago mal, pero has estado casi todo el día en brazos. No he hecho nada hoy, sólo darte de comer, mimarte, acunarte. Porque me da pena, pequeño mío, que todo se te junta (si es que es eso ahora) Espero que sea cuestión de unos días. Y que sí, tienes que seguir creciendo, pero es que estás enorme, cariño, tremendo. Y precioso.
Bea, llevo sin verte desde ayer por la mañana y te echo muchísimo de menos. Dos noches quedándote a mimir con el abuelito, que además ambos disfrutáis mucho. Pero yo te extraño, y aunque a veces nos desquicias dejas un vacío en casa que nada puede llenar. Un millón de besos te daré mañana, prepárate.
Bea, llevo sin verte desde ayer por la mañana y te echo muchísimo de menos. Dos noches quedándote a mimir con el abuelito, que además ambos disfrutáis mucho. Pero yo te extraño, y aunque a veces nos desquicias dejas un vacío en casa que nada puede llenar. Un millón de besos te daré mañana, prepárate.
Y con todo ésto llevo dos días extraños, en los que sólo dejo pasar el tiempo, como si estuviera (yo) en stand by... Hoy especialmente ha sido un día raro, el primero que ni me he vestido para salir, ni he hecho nada, pero nada en casa. He sabido además que en un año nos trasladamos de oficina y aunque no va a suponer tanto trastorno, tengo la mente saturada, qué rara estoy, que no puedo ni pensar...


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