Pues al contrario que la mayoría de las madres, Javi, me empieza a preocupar que comas demasiado. Para ser exactos cada demasiado poco tiempo. Lo que comenzó como gases aislados, se convierte en incomodidad tras cada toma, en que te cueste relajarte y conciliar el sueño. Y si no te duermes sigues pidiendo. Un círculo vicioso... ¿Cólicos? La verdad es que no tengo ni idea. Hoy me he propuesto que pasaran al menos tres horas entre toma y toma, pero no es fácil, sobretodo si no te duermes. Y teniendo en cuenta que sigo de bajón (malditas hormonas descolocadas) a veces me desespero, lloro viéndote llorar, o chillar con dolor de tripa. Y después, cuando estás tranquilo, "mirándome" con esos preciosos ojos abiertos como platos, te achucho y te como a besos... Sentimientos enfrentados. Deseando ir al pediatra mañana a ver qué nos aconseja. Te veo más grandote y precioso. A ver si pasamos esta racha de gases para disfrutarte más aún de lo que ya lo hago. ¡Te comería!
Bea, has llegado a casa tarde pero feliz, dándonos besos a mi y a tu hermanito. Chiquitín, le llamas. Y le has querido coger en brazos, y es increible el instinto porque colocas los brazos perfectamente. Después, cenando, me dices "mami, ¿sabes? Te he echado de menos" Y entonces me deshaces. Porque yo también te echo de menos y estos días tengo la sensación de que apenas te veo, y que el poco tiempo que tengo para ti no estoy cien por cien...Y aunque todos los días sean iguales deseando que llegue el fin de semana para estar ¿tranquilos? los cuatro. Te quiero, princesa, y te he echado de menos...


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