Así acabastéis anoche, a las cuatro de la madrugada, yendoos, los dos chicos de la casa, de marcha nocturna de viernes, a ver si así te relajabas. Caí dormida esperandoos, sólo sé que habéis amanecido en el sofá... Pronto empiezas saliendo a deshoras los fines de semana, Javi.
Pero hoy, a pesar del cansancio, del hastío, del dolor de espalda, el sueño acumulado... todo se compensa con creces viendo escenas como éstas, ¡es que sois lo mejor del mundo!



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