Demasiado sentimiento para describirlo aquí. No sé ni cómo explicar lo que siento, ni ponerle título; sólo quien haya vivido algo semejante puede entenderlo. Te adoro, daría la vida por ti, pero en esas horas de llanto, en las que acabo llorando angustiada contigo, se apoderan de mi el dolor, la frustración, la impotencia, . Se acumulan las preguntas, los porqués, la desgana, el querer escapar de todo, que acabe ya, cambiarme por ti para sentirlo yo, y que nada te perturbe, mi pequeño, tan bonito y tan indefenso que no mereces pasarlo mal, y la rabia porque ésto perturbe lo que debería ser una época feliz de nuestras vidas, y quiero que la disfrutemos.
Noche horribilis, después de la estupenda tarde de parque de ayer, que ni te oímos, con la otra familia B&J, y coincidiendo además con la última antes de que tu papi hoy volviera a trabajar. Ayer me acariciaba el pelo y se sonreía diciéndome con cariño en un susurro "¿y tú quieres tener otro? ¡Estás loca!" Y posiblemente sí, lo esté, o me vuelva loca si seguimos así. De momento sólo puedo estar triste. Me siento vulnerable y muy fuerte a la vez mientras te acuno en brazos cambiándote de posición, masajeándote la tripita, o besándote durante horas, y me siento muy culpable aún sabiendo que no depende de mi, ójala. Y a la vez sonrío sin querer cuando parece que te quedas mirándome fijamente sin "verme", como si me hablaras, o si durante uno de tus sueños, por fin tranquilo, te descubro sonriendo. Cuando te quedas dormido plácidamente en mis brazos y suspiras relajado. Cómo puedes ser al mismo tiempo tú, tan pequeño y adorable, lo que nos haga mirarte embelasados, cubrirte de besos, el mayor motivo para ser feliz junto con tu hermana, y al mismo tiempo el motivo de nuestras angustias, lágrimas, dolor y hastío.Y aún así la esperanza, siempre, de que esta vez haya sido la última, que todo vaya mejor, el milagro de un fisioterapeuta, o un milagro sin más. Un milagro tan grande (¿o tan pequeño?) como tu existencia.
Y contigo, Bea, también sonrío... y juego, y te hago cosquillas, y hablamos, y nos abrazamos y te cubro de besos. Siempre deseando verte de regreso de la guarde, en el parque, que se ha convertido en parte de una rutina de las tardes maravillosa. Hoy nos hemos columpiado juntas, y por unos minutos me he sentido libre. Y volvemos a casa dando un paseo, sentadita en el "transporting" del carro, conversando como una personita. Intento estar para ti todo lo que puedo y creo, que a pesar de todo, no lo hago mal...
Noche horribilis, después de la estupenda tarde de parque de ayer, que ni te oímos, con la otra familia B&J, y coincidiendo además con la última antes de que tu papi hoy volviera a trabajar. Ayer me acariciaba el pelo y se sonreía diciéndome con cariño en un susurro "¿y tú quieres tener otro? ¡Estás loca!" Y posiblemente sí, lo esté, o me vuelva loca si seguimos así. De momento sólo puedo estar triste. Me siento vulnerable y muy fuerte a la vez mientras te acuno en brazos cambiándote de posición, masajeándote la tripita, o besándote durante horas, y me siento muy culpable aún sabiendo que no depende de mi, ójala. Y a la vez sonrío sin querer cuando parece que te quedas mirándome fijamente sin "verme", como si me hablaras, o si durante uno de tus sueños, por fin tranquilo, te descubro sonriendo. Cuando te quedas dormido plácidamente en mis brazos y suspiras relajado. Cómo puedes ser al mismo tiempo tú, tan pequeño y adorable, lo que nos haga mirarte embelasados, cubrirte de besos, el mayor motivo para ser feliz junto con tu hermana, y al mismo tiempo el motivo de nuestras angustias, lágrimas, dolor y hastío.Y aún así la esperanza, siempre, de que esta vez haya sido la última, que todo vaya mejor, el milagro de un fisioterapeuta, o un milagro sin más. Un milagro tan grande (¿o tan pequeño?) como tu existencia.
Y contigo, Bea, también sonrío... y juego, y te hago cosquillas, y hablamos, y nos abrazamos y te cubro de besos. Siempre deseando verte de regreso de la guarde, en el parque, que se ha convertido en parte de una rutina de las tardes maravillosa. Hoy nos hemos columpiado juntas, y por unos minutos me he sentido libre. Y volvemos a casa dando un paseo, sentadita en el "transporting" del carro, conversando como una personita. Intento estar para ti todo lo que puedo y creo, que a pesar de todo, no lo hago mal...


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