Que veo que cumplo 30 semanas, que febrero se ha esfumado sin darme cuenta, y me da un vértigo... Que hace nada decía que estaba de seis meses, y casi puedo decir que estoy de siete... porque tú, Bea, naciste de aquí a dos meses. Nada preparado, demasiado tranquilos, diría yo. Pero cuando a veces no doy a basto contigo, el pensamiento de estar con dos a la vez me fulmina como un rayo. A veces hasta pienso que estoy loca de atar. Y otras que estoy deseando vivir en esa locura...
Me preocupa tu tercer cumpleaños, Bea. No sé cómo estaré, si llegaré, ni qué organizar. Y ahora que lo entiendes y no dejas de repetirlo... me parece importante que tengas una buena celebración. Marzo de repente... Febrero se esfumó.


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