Me gusta releer cómo estábamos, qué pensábamos en estas mismas fechas esperándote, Bea. Y eso que las comparaciones son odiosas. ¿Queda mes y medio? ¿O solamente un mes? Lo que veo es que entonces estaba nerviosa... teniendo más cosas preparadas que ahora. ¿Más? ¡es que no he preparado nada! A ver si empiezo a organizar la ropita en los cajones, a preparar las bolsas del hospital, a comprar lo poco (gracias a tu hermanita) que tenemos que comprar esta vez (pañales, tetinas, cosas así...), a preparar sábanas, carrito... Aún no he encargado el pouch que queríamos comprarnos, ni hemos mirado lo del patín para el carro (para que tú, Bea, puedas ir sentada o de pie "motorizada"), y en general, nada de nada...
Pero es que hace tres años sólo teníamos "eso". Ahora son mil cosas cotidianas que hacer, y la experiencia además que llevamos. Aunque echo de menos esas ilusiones, esas búsquedas e investigaciones que se hacía papi, por ejemplo, el vivir por y para ello. Añadimos ahora los maratones de los pisos, el día a día de Beatriz, la casa, que si las solicitudes de cole y guarde (y eso que esta vez no ha tocado maratón de guarderías, jeje, otra cosa menos), el trabajo, la familia; tenemos que pensar en el cumple de Bea también... Mucho por hacer... Demasiado tranquilos estamos, diría yo. Y a la vez queremos que el tiempo pase rápido y tenerte aquí ya, Gabriel.


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