Odisea para llegar a la cabalgata, la primera de tu vida. Lo que tardó el autobús, lo que nos costó llegar a donde estaban tu tita y papá, menuda paliza contigo en brazos... Pero seguro que aunque sólo sea por eso, la primera noche mágica será inolvidable. Al llegar a casa, preparaste complaciente la cajita con los chupes, los zapatos, galletas y el agua para los camellos. Me encanta preparar estas cosas en familia, y me ilusiona ver la carita que pusiste al día siguiente. ¡Y lo del chupete no ha ido tan mal! Lo único es lo que ahora tardas mucho en relajarte y en dormirte, y que ahora, en lugar del tete, toca quedarse a tu lado en la cama, acariciándote o simplemente mirándote hasta que te duermes, que tardas horrores. No sé hasta cuándo seguiremos así, porque tampoco queremos que te acostumbres a eso. Te han traído un montón de cosas, y en la cajita a cambio de los tetes te dejaron chuches (gominolas con forma de chupete, jeje), y a mi me han traído un gripazo, que hacía tiempo que no me encontraba así... Ayer casi no pude hacerte caso, y tú has pasado 4 días sin salir de casa... Y a pesar de toooodos los juguetes, te entretienes más con cualquier tontería, ¡o viendo dibujos en la tele! Manda narices...
Tu hemanito se hace notar cada vez más, y tu papi ha podido notar su movimiento por primera vez la noche del 8. Pronto será más notable todavía, y seguro que te encanta poner la manita en la tripa para sentirlo...


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