¡La que lías cada vez que vamos al pediatra, Bea! Pensaba que ayer ibas preparada, de hecho estabas deseando entrar... hasta que cruzaste la puerta de la consulta. Ya quitarte la ropa es un drama, que te ausculte ni hablemos, no te dejabas medir de pie, y a grito pelado, como si te matasen, para verte los oídos. Y el caso es que al final hasta le dabas besos al pediatra, que ya no sabía qué decirte ni cómo ganarse tu confianza, ni piruleta, ni hablar de los Reyes Magos. Estás perfecta, y menos mal que no volvemos hasta que hagas los 3 años, tal vez entremos con los dos esa próxima vez... Espero que para entonces no montes la de ayer... Con tu hermanito también a cuestas no me lo quiero ni imaginar, los pelos como escarpias sólo de pensar en el momento. Además, salíamos del gine (próxima visita en un mes, tras la dichosa prueba de glucosa) y estábamos cansados ya de esperar...
Por otro lado, según te vamos anunciando (con poco éxito) mañana los Reyes Magos se llevarán tu chupete a cambio de regalos. Ya estoy muertecita de pánico pensando en la nochecita, los desvelos en la madrugada, y los días posteriores... Sigo sin verte preparada, y mentalizada menos aún. ¡Creo que perdonarías los juguetes!


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