Pero creo que se acabó, ¡tengo que renunciar ya a mis tacones! Que en los pocos trayectos que hago andando, a veces tengo que bajar el ritmo, cual viejecita, para recuperar el aliento. ¡No digamos si hay un poco de cuesta! Y eso que todavía me queda... pero es que el tripón es el tripón. Y últimamente, que apenas respiro por la nariz ya ni hablemos.
Hace unos días me veía guapa. Estos últimos días no, la verdad, no me veo buena cara, será el catarro. Lo que sí he pensado es cómo cambia la mente de un embarazo a otro, que en el primero me daba bajón cuando no me "cabía" mi ropa, y esta vez, abuso más de vestidos y faldas sean premamá o no, marco tripa, y tan contenta. Espero que me siga abrochando el abrigo, eso sí, el tiempo que quede de frío.
Ah, y los nervios también son distintos. Ni temor al parto ni nada (que si fuera la mitad de bueno que el de Bea firmo ya donde haga falta), ni todavía me he puesto a preparar absolutamente nada. Esta vez pienso más en la "logística": qué haremos con Bea el día que me ponga de parto, si llevarla a la guarde al menos los dos primeros meses aunque a papi le toque venir a la zona donde trabajo, que si hay que mirar ya cole para la mayor, guardería (a ver si nos dan de la comunidad) para el pequeño -y qué raro se me hace hablar de "mayor" y "pequeño", que cómo haremos con dos niños para baños, cenas... Y sé que será una locura, agobiante al principio, pero tannn bonito... Bea, tú ya me dices que quieres darle el biberón a Gabi, jejeje. Veremos si luego tienes paciencia, y también entiendes que tendrá que crecer (más, que ahora es lo que te digo para que entiendas que todavía "no sale") para jugar con él...


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