Si no escribo tanto últimamente no es porque no tenga nada que contar, sino al contrario, porque podría estar contando tus gracias, tus ocurrencias, y lo maravillosa que eres hasta términos que harían de ésto una retahíla cursi, de esas madres totalmente enamoradas de su hija, que parecería poco objetiva. Siempre es más fácil contar lo malo, pero bueno, si me tienes enamorada qué.
Todo lo quieres saber, todo lo cotilleas, y empiezas a preguntar a todo por qué. Pero también entiendes explicaciones sencillas de porqué por ejemplo no te podemos dar algo, o el orden de las cosas a hacer. Y en general pasó aquella época de rabietas sin más, aunque evidentemente sigas teniendo tus momentos de enfado, o de berrinche.
Ayer me decías "mami, estoy muy contenta" ¿Por qué? te pregunté yo. "Porque mamá se porta muy bien". Y yo te expliqué que "me porto bien" si tú te portas bien, sino, me pongo triste o me enfado. Ahora, que el invierno ha entrado de golpe, al entrar al coche dices "hace frío". Y al rato "ya se ha calentado". Me encanta oírte hablar con tus muñecos, con tu inseparable vaca, "¿estás bien, caíño?", o canturrear, ahora incluso en inglés (o eso creo) Cada momento de charla, de esas risas, de esos mimos (¡menudos besos das ahora!) son momentos de sonrisa, pequeños ratos de plena felicidad.
Y al que todo ésto le parezca cursi ;) es porque no ha sido madre/padre todavía.


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