Después de una semana con papi llegando de noche, cuyo cúlmen fue ayer (u hoy?) a más de las tres de la madrugada, cuando me ha llamado esta tarde para recogerle en el tren (¡con lo que te gusta!) a las 18:15, apenas me lo creía. Cuando hemos llegado a casa y aún muerto de cansancio se ha puesto a jugar contigo, Bea, sólo podía sonreir, ¡me he sentido tan feliz! Con qué poco un día parece diferente al anterior, qué fácil es la felicidad cuando queremos.
"Si le preguntas a la gente qué quiere en la vida, la respuesta es sencilla: ser felices. Pero quizá sea esa expectativa, querer ser felices, lo que nos impide llegar a serlo"


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