Ufffff, paciencia, paciencia. No dejo de repetírmelo, y aún así a veces... inevitable perderla. Hace unos minutos te hubiera tirado por la ventana. O me hubiese tirado yo. Bueno, realmente llevas insoportable desde que te he ido a buscar a la guardería, cara de enfado y nada, que no te querías venir. Luego, el pollo por la calle, tirada en medio de la acera, y una vez más yo sin saber qué hacer. Si me alejo y sales a la calzada... En el coche gritando a más no poder. En casa, que ya parecías calmada... otra vez, a llorar, gritar, patalear por cualquier minuncia. No puedo más. Castigada sin dibujos, ahora tumbada en la cama ya estás relajada... con el chupete, claro. Porque el chupete es sólo para dormir. Y todavía quiero pensar que estás rabiosa con la boca, hace unos días te quejabas de dolor de "dentes"... Paciencia... Pero algunos días, con todo mi pesar y culpabilidad... estoy deseando que llegue la hora en la que estés dormida...
10 minutos después:
Al salir yo de la habitación me has dicho que no querías dormir. Deja el tete entonces. Lo dejas. Pides pis. Lo haces. Me pides perdón, y después de mi abrazo... la tele (no eres lista ni nada) Te digo que no, que tele mañana si te portas bien. Pues te has ido SOLA, ¡SOLA! a jugar a la habitación. A ver si las pequeñas pérdidas de paciencia dan sus frutos...


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