De vuelta a nuestras rutinas diarias, que parece que ayer fue navidad y casi está acabando enero, tú has adquirido otra, que nos hace sorprendernos y sonreir a partes iguales. Nada más entrar en casa cada tarde, vas a tu habitación y ya no sólo te quitas el abrigo sino que intentas y te empeñas en quitarte toda la ropa, para irte derechita a pegarte un largo (¡lo que te cuesta salir!) baño. Es graciosísimo verte pelear con cada "asetín" (calcetín), que se queda pegado en el talón. Con el "atalón" (pantalón) que aunque intentas bajarte se queda "enganchado" en el culete. A veces se te ve la totalidad de las piernas pero la cintura por detrás sigue por encima del culín. Lo de la camiseta es otra historia. Lo máximo que puedes hacer es levantar los brazos. Y después sales corriendo a la cocina, descalza y en paños menores a meter la ropa en la lavadora (a balar = lavar) E intentas quitarte "e panal" (pañal) Y al baño, a encharcarlo sobretodo...
Por cierto, desde aquí mi más profunda admiración por las mamis que solas crían cada día a sus hijos. Ayer, que papi se tuvo que quedar trabajando hasta más tarde, casi me da un telele. Primero en el coche, te costó entender que no estaba papá, que el yayu sólo había ido a visitarnos un segundo a la guarde, y que esta vez yo conducía y no podía recoger el "libo" que se "acaío". Sesión de Cantajuego hasta casa. Y el resto de la tarde fue mitad lloros - mitad chillidos estridentes. Porque no podía dejarte ni un segundo sola (ni siquiera en la bañera esta vez) y estar a todo (baño - vestirte - cena) era prácticamente imposible. Hasta sentada en la trona protestaste porque me iba a la cocina a por tu cena, que de momento no sé hacer levitar los platos... Por un momento pensé en dimitir, y que hay que estar loca de remate para tener un segundo hijo... Menos mal que lo normal es que nos complementemos los dos, mamá y papá. ¡Qué poco te gustan los cambios de rutina, Bea! No sé a quién habrás salido...
PD.- Por fin puse las fotos de Navidad y actualicé (y terminé, claro) el álbum de 2009.
Ah, y también hicimos nuevas fotos en la nieve (a falta de subirlas), justo un año después... Aquella vez gateaste, y esta vez ¡no querías ni pisarla! :O


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