...Pero esta vez de papá y máma. El sábado por fin salimos en plan "novios", al teatro, a cenar... Y tú te quedaste tan feliz con los yayos. Nos vino más que bien, y creo que además viendo que no nos echaste de menos, Bea, lo tendríamos que hacer más a menudo. Creo que a los yayos no les importará. La noche fue estupenda, disfrutamos mucho (anécdota de cambio de restaurante incluída); y aunque salías en casi todas las conversaciones, algo inevitable, no fue tan duro como imaginaba despertar una mañana sin ti. Cargar pilas, dedicarnos sólo a nosotros, es necesario, Bea, para fortalecernos como pareja y como padres. Nos teníamos un poco olvidados, descuidados, enfrascados en nuestra rutina... Espero que el romanticismo reencontrado dure mucho, mucho...
Por cierto, a ver qué pasa, que con la yaya amaneciste el domingo...¡a las diez! A ver si conmigo haces lo mismo, Bea. Y espero que no tenga que ir a recogerte a la guarde, que lo negativo del fin de semana es que tienes tos de perrito y un poco de fiebre. Cachis...


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