Acaba de empezar el curso, y ya estoy cansada del ritmo de nuestra rutina, Bea. Y creo que tú también, que Carol nos dice que tienes sueño siempre. Y me siento fatal, aunque te acostamos a las 20:30, adelantarlo más aún ya es imposible. Que llegamos a casa con tiempo para jugar media hora, a veces ni eso, baño, que a veces tampoco, cena y a dormir. Y todo a ritmo casi frenético, que creo que ni disfrutamos de ti. Y a madrugar otra vez… Llegado el jueves ya estoy agotada, tú también, y al menos en mi caso no es falta de sueño, que cada vez me acuesto más pronto y a este paso acabo yéndome a dormir contigo; es cansancio psicológico, otro día más…
A ver si esas campanas de cambio de horario en mi trabajo en vez de sólo sonar acaban repicando fuerte, muy fuerte y con alegría. Sino, me plantearé de nuevo la reducción de jornada, aún en los tiempos que corren, y más por ti que por mi misma…
A ver si esas campanas de cambio de horario en mi trabajo en vez de sólo sonar acaban repicando fuerte, muy fuerte y con alegría. Sino, me plantearé de nuevo la reducción de jornada, aún en los tiempos que corren, y más por ti que por mi misma…
¡¡¡Felices 17 meses!!!


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