No sé si es que el síndrome postvacaciones nos ha llegado con retraso, Bea, o es simplemente casualidad, ¡qué semana más tonta llevamos! Tú estás hipermimosa, medio costipada, con los ojitos otra vez regular, y además muy llorona y protestona; yo, un poco triste y desganada. ¡Vaya dos! Te quedas llorando en la guarde, y hoy me he ido llorando hasta yo. Y aunque ahora salgo a las tres, y te recojo como muy tarde a las cinco y media, estoy todavía "perdida", desorganizada... y al final no hacemos nada especial, pasear bajo el sol sofocante buscando sombras por las aceras, o ir al parque... Poco más. A ver si me organizo para aprovechar el tiempo, ir a la piscina, por ejemplo, disfrutar de esas horas junto a ti que son más que un regalo, y que ahora mismo, siento estar desperdiciando. Qué acabe ya la semana tonta...


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