Ya ha pasado alguna vez aunque lo había vivido como un hecho aislado o un día "tonto". Pero empieza a hacerse más reiterativo, sobretodo al dejarte en la guarde:
Abrazo a mamá y me agarro cual monito. Si Marta (la cuidadora que me recibe) ha conseguido cogerme, me inclino hacia mamá haciendo pucherito y extiendo los brazos, a ver si cuela.
No llegas a llorar, y si salimos de puntillas (sin alargar más la tan difícil despedida diaria) se te ha olvidado enseguida distraída con cualquier cosa. No negaré que me enternece, que me hincho cual pavo real, me encanta... Pero a la vez es más duro dejarte, y me siento fatal con respecto a tu papi, por ejemplo, que sobretodo ahora quiere disfrutar al máximo de ti. Todavía le cuesta ganarse tu atención si está mami cerca. Por eso estoy procurando darle más espacio contigo, ayer por la tarde os dejé un ratito jugando solos. Porque ahora al llegar a casa no importa nada, es la hora de jugar. Dejo que te ponga el pijama después del baño, y me encanta oirte reir desde la cocina, mientras preparo el bibe.
Es más que normal con la edad que tienes, y de hecho podemos dar gracias de que estos ataques de mamitis son bastante tardíos, y muy leves, porque eres una niña muy sociable, y que no llora en brazos de los demás. Muy acostumbrada a que te cuiden personas que no sean mamá.
Como puse el otro día en el comentario al post de tu papi, seguro que alguna vez me acordaré de esto, porque él será tu compañero favorito de juegos, y con mami no, que me regaña... Serás la niña de papá. ¡Así que intentaré aprovecharme de lo que me queda!


No hay comentarios:
Publicar un comentario