El fin de semana ha sido "productivo". Después de varios intentos con sus consiguientes "agghh" + carita de asco, el sábado por la noche por fin tomaste casi enterito tu primer biberón, gracias a la sugerencia de tu papi de dártelo de "primer plato", y dejar el pecho para "postre". Su cara de satisfacción y orgullo pudiendo colaborar en tu alimentación no tiene precio. Mami, en cambio, tenía sentimientos enfrentados. Por un lado, yo era la más insistente en lograr que tomaras tu bibe, y me sentí muy orgullosa de tu "triunfo" (que es también el nuestro), pero cuando ahora tomas el bibe me da cierta tristeza: sólo lo puedo describir como el primer pequeño gesto de tu "independencia". Aunque sea en un ejemplo chiquitito ahora sé lo que siente una madre cuando su pequeño/a va deshaciendo el lazo de dependencia e irremediablemente va avanzando sin necesitarla.
También guardé la ropa que en nada se te ha quedado pequeña y no podrás volver a utilizar. Tus primeros pijamas, tus bodies, ¡tu famoso chandal verde!, los trajes de lanita que te regaló la abuela... Qué pena, cosita...¡y qué alegría a la vez comprobar lo mucho que estás creciendo!
Y ayer domingo 6 de julio volviste a vivir sin querer un momento deportivo histórico: Rafael Nadal conquistó su primer Wimbledon tras derrotar a Roger Federer por 6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8) y 9-7 en una final épica que duró 4 horas y 48 minutos de juego real, la más larga de la historia, y que además fue interrumpida dos veces por la lluvia. El manacorí, de 22 años, acabó con la racha de cinco triunfos consecutivos del suizo sobre la hierba de Londres, y rompe "el gafe" de este título: llevar 42 años sin ser conquistado por un español (el último fue Manolo Santana)
Has nacido como ves en un racha buenísima...(si no fuera por la crisis económica, jejeje) O tal vez, Beatriz, tú has sido un talismán. Al menos el nuestro sí...



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