Hola cosita. Al entrar para escribir he visto que tu papi se me ha adelantado, bueno, la verdad es que lo intuía, y el tema iba a ser más o menos el mismo.
Conscientemente no siento nervios, en absoluto, pero tal vez (sólo tal vez) esa irascibilidad de la que habla papá son los nervios "inconscientes", escondidos... Aunque no estoy totalmente de acuerdo con que me eche a mi todo el peso , él tampoco lo hace fácil. Y es que aunque no lo reconozca o como me pasa a mi no los aprecia como algo consciente, él también está inquieto, Beíta, los dos tenemos los nervios a flor de piel. No hablamos de ello, tu papá de hecho parece esquivar el tema, como si el acontecimiento no existiera, y eso me enfada todavía más. Ufff, es difícil de explicar. También estoy muy cansada... Antes he dicho "tal vez", porque por mi parte tal vez no son los nervios (o al menos no sólo eso): creo que simplemente empiezo a verle como padre, y entonces me vuelvo mucho más exigente. Cada vez más.
Pero es entonces, en días como hoy, cuando "sin querer" y en nuestra cabezonería tu papi y yo nos distanciamos y dejamos de ser ese equipo que te espera, cuando todas las dudas y la inseguridad me caen como una losa. ¿Seremos buenos padres? ¿No somos demasiado "jóvenes"? ¿Seremos capaces de educarte sin discutir por cada nimiedad? Y me siento muy sola. Porque al fin y al cabo la que lleva este "peso" soy yo; nadie jamás, por mucho que lo intente puede ponerse en mi lugar. Tu papi lo intenta, de hecho seguro que como siempre se esfuerza "demasiado", pero evidentemente no puede ver, ni pensar, ni sentir... igual que yo. Y no debería enfadarme por ello, lo sé, sin embargo no siempre puedo evitarlo... Y me encierro en mi misma, y entonces tu papi también se siente solo... Y es un círculo vicioso, y ninguno damos el brazo a torcer... Y pasamos el día tristes, echándonos de menos. Sí, cosita, ¡así de absurdos somos los mayores!
En fin, Beatriz, que con todo esto sólo quiero que sepas y que nunca dudes de que tu papi y tu mami se quieren con locura. Pero tenemos carácter, somos una bomba explosiva y además, buscamos hacer del otro mejores personas, sin darnos cuenta de que a veces nos exigimos demasiado. No te asustes si nos ves discutir por la mayor tontería (aunque procuraremos que no sea delante de ti) Te aseguro que nos adoramos.
Por cierto, de acuerdo con tu papi: ¡ven ya! Estamos ansiosos, y evidentemente...¡nerviosos! Estamos deseando tenerte entre nosotros.
Conscientemente no siento nervios, en absoluto, pero tal vez (sólo tal vez) esa irascibilidad de la que habla papá son los nervios "inconscientes", escondidos... Aunque no estoy totalmente de acuerdo con que me eche a mi todo el peso , él tampoco lo hace fácil. Y es que aunque no lo reconozca o como me pasa a mi no los aprecia como algo consciente, él también está inquieto, Beíta, los dos tenemos los nervios a flor de piel. No hablamos de ello, tu papá de hecho parece esquivar el tema, como si el acontecimiento no existiera, y eso me enfada todavía más. Ufff, es difícil de explicar. También estoy muy cansada... Antes he dicho "tal vez", porque por mi parte tal vez no son los nervios (o al menos no sólo eso): creo que simplemente empiezo a verle como padre, y entonces me vuelvo mucho más exigente. Cada vez más.
Pero es entonces, en días como hoy, cuando "sin querer" y en nuestra cabezonería tu papi y yo nos distanciamos y dejamos de ser ese equipo que te espera, cuando todas las dudas y la inseguridad me caen como una losa. ¿Seremos buenos padres? ¿No somos demasiado "jóvenes"? ¿Seremos capaces de educarte sin discutir por cada nimiedad? Y me siento muy sola. Porque al fin y al cabo la que lleva este "peso" soy yo; nadie jamás, por mucho que lo intente puede ponerse en mi lugar. Tu papi lo intenta, de hecho seguro que como siempre se esfuerza "demasiado", pero evidentemente no puede ver, ni pensar, ni sentir... igual que yo. Y no debería enfadarme por ello, lo sé, sin embargo no siempre puedo evitarlo... Y me encierro en mi misma, y entonces tu papi también se siente solo... Y es un círculo vicioso, y ninguno damos el brazo a torcer... Y pasamos el día tristes, echándonos de menos. Sí, cosita, ¡así de absurdos somos los mayores!
En fin, Beatriz, que con todo esto sólo quiero que sepas y que nunca dudes de que tu papi y tu mami se quieren con locura. Pero tenemos carácter, somos una bomba explosiva y además, buscamos hacer del otro mejores personas, sin darnos cuenta de que a veces nos exigimos demasiado. No te asustes si nos ves discutir por la mayor tontería (aunque procuraremos que no sea delante de ti) Te aseguro que nos adoramos.
Por cierto, de acuerdo con tu papi: ¡ven ya! Estamos ansiosos, y evidentemente...¡nerviosos! Estamos deseando tenerte entre nosotros.


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